domingo, 15 de febrero de 2009

viernes, 13 de febrero de 2009

LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL Y LA MUERTE

EVA JANOVITZ
Ediciones SM de México
Antes de empezar quiero agradecerles a todos los presentes la oportunidad que
me han dado al permitirme participar en este encuentro; y de manera especial a
Rosa y a Mar, porque de no ser por ellas seguramente no tendría el honor de estar
hoy aquí y formar parte del programa de este importante evento.
Vengo con el humilde gusto de compartir mi trabajo, mi experiencia y también
mis grandes preguntas sobre un tema que en mis casi treinta años de trabajo
vinculado con la lectura y la formación de lectores, nunca había abordado de
manera específica y sistemática. Por ello va un agradecimiento más, pues, como
decimos en México “no estoy yo para contarles y ustedes para saberlo” pero para
elaborar mi intervención tuve que meterme seriamente y durante varios meses y
de diferentes formas a un tema que antes de ponerme en contacto con Mar me era
casi imposible pensar. Ni se diga que pudiera imaginarme abordarlo en una
conferencia. Simplemente he sido una más de las educadoras y promotoras que
han guardado silencio ante el tema, a pesar de contar en mi biblioteca personal
con la gran mayoría de los libros de los que hablaré y que debo confesar, hasta
ahora no había puesto a circular de la misma manera que otros, que también tratan
temas difíciles. En lo más profundo de mí ser nunca me fueron indiferentes estos
libros, pero guardé silencio como parte de un profundo y sensible miedo al tema.
. Así que ustedes pueden comprender que para mi el verdadero reto de
participar con una exposición en estas jornadas, no ha sido estar hoy aquí, sentada
compartiendo gratos momentos con personas entrañables; sino haberme dedicado
a la preparación de este tema; haber buscado e integrado algunos de los libros
para niños y jóvenes que lo abordan, los cuales he tenido que releer desde otra
mirada,: organizar material, hablar y entrevistar a diferentes personas entre ellos
autores de libros para los niños y promotores de lectura. No me fue suficiente esto
y pude hacer algunos talleres con niños y sus mamás, en fin…me he metido en el
tema a tal grado que tengo que reconocer que de todo esto he salido muy
retribuida al lograr, entre otras cosas, hablar sin temor y abiertamente sobre el
tema, y quizás por ello “los fantasmas” se han empezado a ir. Mi compromiso con
ustedes es continuar estudiando y trabajando para que en el año 2006 realicemos
un evento parecido en México.
Antes de entrar de lleno con el tema de la muerte y la literatura, hay algo más
que quiero compartir con ustedes y es un poco de mi infancia, como dice Graciela
B.Cabal, esa patria secreta que todos compartimos, sin duda, la mía tiene que ver
con mi pasión por los libros y con la formación de lectores. Los libros, desde mis
recuerdos más lejanos, siempre han estado presentes en mi vida, fueron y siguen
siendo objetos insustituibles, siempre incondicionales y fieles.
Nuestra íntima relación con la literatura suele estar vinculada a otras personas:
algunas veces pueden ser los padres u otros familiares, otras, en general y
desgraciadamente las menos, recordamos a alguno de nuestros maestros. Pero ya
sean familiares, maestros, amigos, sólo son aquellos para los que la lectura es el
pan de todos los días.
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Yo, por supuesto que tuve un extraordinario e inolvidable ejemplo, fue mi
abuela paterna, que leía libros gordos, bien gordos en un idioma difícil como es el
húngaro. Mucho antes de aprender a leer, me impresionaba su relación con los
libros, ella, al terminar sus labores o cuando podía escaparse clandestinamente,
corría a un sillón junto a la ventana, donde siempre estaba ese libro en turno,
enorme, ella lo abría, clavaba su vista de inmediato, mientras se iba sentando en
su sillón, como si no quisiera perder un solo segundo; mientras, lentamente, y
como si fuera un movimiento automático, dejaba en su regazo el pañuelo bordado
en tela que le servía de separador. Nunca supe que leía, pero yo podía entender en
su mirada, en su tranquilidad corporal, que ese rito del libro, esa relación que ella
tenía con los libros era quizás lo más importante en su vida. Las páginas del libro
en turno pasaban con rapidez y a mi me encantaba mirar como avanzaba y
cambiaba de lugar el pañuelo...Cuando aprendí a contar, contaba las páginas que
habían pasado y me impresionaba que hubiera leído tanto, tan rápido, esas
páginas de papel delgado con letras pequeñitas.
Se desde hace no demasiado tiempo que mi abuela no hubiera interrumpido
sus lecturas muchas veces, de no ser porque como buena esposa y madre
abnegada en el momento en que mi abuelo o mi tía la llamaban, colocaba el
pañuelo en donde tenía que dejar de leer y acudía al llamado. Yo varias veces vi.
Como la sacaban de esos momentos seguramente maravillosos para ella y la hacía
regresar a una rutinaria realidad. También llegué a pensar que era muy paciente
con todos nosotros, cuando sin jamás quejarse y mucho menos tardarse, dejaba
nuevamente su libro en el sillón.
Recuerdo que cuando esa servilleta quedaba ya en las últimas páginas de los
libros significaba que estaba a punto de terminarlo, porque con el tiempo me fue
cada vez más evidente que paraba de leer como si de verdad no quisiera que se
terminara el libro, solía quedarse pensativa, su mirada se perdía y con un gran
cuidado cerraba el libro y lo tomaba entre sus manos. Cuando se daba cuenta que
yo estaba allí muy pendiente de sus movimientos, ella me sonreía y me pedía que
la acompañara a cambiarlo a la biblioteca. Yo le festejaba su hazaña… ¡cuantas
veces no intente meterme en su cabeza para saber lo que estaba pensando! Nunca
lo supe, pero hace ya algunos años empecé a entender que los libros son objetos
muy extraños, que están tejidos no sólo desde el autor, sino que se construyen y
reconstruyen con la vida de cada uno de los lectores. Se convierten en espejos, a
tal grado que nos permiten escucharnos profundamente y mirar de frente, a veces
hasta compartir con otros una intimidad que rara vez nos imaginamos y mucho
menos somos capaces de comprenderla.
Yo quería aprender a leer, para leer los libros de mi abuela, o mejor dicho para
ser como ella. Quien a pesar de mis ruegos nunca me leyó en voz alta y a cambio,
fue capaz de suspender su lectura, dejar el libro en el piso y abrazarme, entonces
me permitía sentarme en su regazo para que ella me hiciera cosquillas. Mi abuela
sobrevivió a dos guerras, y quizás como muchos sobrevivientes, los libros fueron
vitales para seguir vivos, no sólo durante la guerra, sino también durante la pos
guerra; y como en el caso de mi abuela para soportar todo lo que significa dejar el
lugar en el que hemos nacido, para nunca más volver.
Hoy se que en la ternura, paciencia, silencio y en su sonrisa, hubo una vida que
aun ahora no logro terminar de imaginármela. A estas alturas y en estos momentos
yo también me pregunto ¿Dónde está mi abuela?
Por eso el trabajo que vengo a compartir con ustedes es como una colcha hecha
de trocitos de tela, que para unir un trocito con otro he tenido que echar mano de
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la memoria, de mis propios recuerdos, de los libros, encontrarme con escritores y
lectores e iniciar un proyecto personal que cada vez me entusiasma más.
Estar hoy aquí no es un hecho casual, tiene magia, por eso y aunque a lo mejor
algunos de ustedes conozcan la versión de Mar, permítanme quitarles unos minutos
para contarles mi versión sobre por qué y cómo estoy hoy en Valencia. Justamente
las razones por increíble que parezca, son las mismas que me han mantenido ya
treinta años vinculada a la formación de lectores y a la literatura infantil y juvenil
de manera profesional. Déjenme les cuento.
Conocen el libro ¿Donde está el abuelo? Un excelente libro escrito por Mar
Cortina que llegó a mis manos con otros 4000, para ser valorado y considerado
para las bibliotecas de todas las escuelas públicas de mi país. El proceso de
selección de los libros es muy complejo, sin embargo puedo decirles que tienen
oportunidad de participar todos los libros escritos en español... El libro de Mar en
un principio fue inscrito en la categoría de Vida Cotidiana correspondiente al género
Literario, sin embargo durante el proceso de selección que finalmente es un proceso
donde se leen, se discuten, se fundamenta cada una de las propuestas y después
de varios días de revisión del libro, quedó seleccionado en el género de libros
Informativos en la categoría de Las Personas. No hubo un consenso total, pues
había personas en el equipo que decían que la historia no se sabía si era real, los
argumentos de por qué este libro si debía de quedarse en ese género y categoría,
me convencieron y asumí la responsabilidad., pagando la cuota de culpas que le
quedan a uno cuando tiene que decidir por muchos niños.
Las cosas quedaron así hasta noviembre del año pasado durante la Feria
Internacional del Libro en Guadalajara, México, donde se hizo una presentación de
los libros de las Bibliotecas de aula y escolares. Para hablar de los libros
informativos un científico, especialista en el tema, al terminar su brillante
participación después de decir que ¿Donde está el abuelo? Era un libro que retaba
la inteligencia natural de los niños, leyó en voz alta el libro. Más de cien personas
nos quedamos mudas, en medio de ese gran silencio, todos los que estábamos
presentes, nos quedamos clavados en nuestros asientos. Me sentí muy afortunada
de haber estado presente en esa presentación y también para mí, en ese momento,
desaparecieron todas las culpas y me quedó totalmente claro que había sido un
acierto la decisión de dejar el libro en esa categoría.
En esa feria y por las casualidades y sorpresas de la vida conocí a Rosa, editora
del mencionado libro (y de otros tantos que considero también maravillosos, ella
tiene una gran sensibilidad y conoce bien a los niños, pues de los tres libros que
presentó los tres han sido ya seleccionados en México y me imagino que aquí en
España también ocupan un lugar importante). Con Rosa charlamos mucho, ella
sabe que todo lo que les acabo de contar, es verdad, casi sin exageraciones.
Cumplió su promesa de ponerme en contacto con Mar y a finales del año pasado
iniciamos las dos una conversación por correo.
Lo primero que le pregunté fue si la historia narrada en su libro era real.
Comprobé que el abuelo del libro era la abuela de Mar y que a través de este libro
ella había podido despedirse de su querida abuela.
Toda esta experiencia me dejó tranquila y satisfecha, a partir de ella me
fortalecí profesionalmente: había arriesgado y había sido muy positivo, y también
podía empezar a reconocer que tantos años de escoger libros para otros, sobre
todo para niños y jóvenes, me habían permitido desarrollar una “intuición”
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importante y una escucha fundamental. Pero quizás lo más importante es que había
empezado a pensar de manera particular en el tema de la muerte.
Mi primera tesis es reconocer que en la literatura infantil los libros que
abordan este tema, estoy segura que están escritos desde una real y
profunda historia personal de alguien que ha vivido la experiencia de haber
pasado por una perdida importante en su vida.
Volviendo al libro de Mar, es evidente que los niños y quizás también los
adultos, unas de las preguntas obligadas que nos hacemos cuando alguien se
muere es dónde está ahora el que murió, a dónde se va. Este libro hace un
recorrido por las respuestas que los familiares más cercanos suelen darnos.
Respuestas que demuestran, que por lo menos los vivos desconocemos ese lugar
que en mi país se llama Axtlán, o lugar de los muertos
Me parece afortunado que la literatura aborde estas preguntas, son preguntas
donde lo que menos importa son las respuestas, lo realmente importante es la
reflexión que nos provoca y la posibilidad de hablar sobre el tema.
Los niños que han leído ¿Donde está el abuelo? empiezan a hablar de sus
propias pérdidas y aquellos que aun no las han tenido, tratan de responderse a si
mismos lo que ocurre cuando alguien se muere, y empiezan a reconocer que esto
ocurre. Entre otras cosas este libro tiene un excelente y afortunado título.
En este sentido de hacernos preguntas creo que es momento de pensar en ¿por
qué son importantes los libros para niños que tocan el tema de la muerte?
La literatura tiene muchos aspectos que la hacen entrañable:
• nos habla en primera persona
• nos invita a colocarnos en el lugar que nosotros elijamos,
• aborda temas de los que no suele hablarse, temas tabú
• el lector a través del libro crea un mundo propio
• nos puede emocionar
• es un territorio de libertad donde no podemos controlar lo que
pasa con cada lector(por eso para muchos adultos resulta
peligroso abordar temas difíciles)
• la literatura nombra lo innombrable
Y como si fuera poco, los mejores libros pueden ser leídos por cualquier
persona, sin importar la edad, porque estamos hablando de una literatura de
calidad que rompe las fronteras entre lo que es para niños y lo que es para adultos.
Empecemos pues a ver libros, lectores y a conocer algunas reflexiones de los
autores con los que pude hablar.
La muerte es un tema que puede abordarse desde muy distintos escenarios.
Esto es algo que descubrí pensando y leyendo para esta intervención, por eso voy a
mostrarles diferentes ejemplos de esto.
He organizado los libros con la idea de facilitar su revisión, pues evidentemente
hay grandes diferencias.
LA MUERTE DE LOS ABUELOS Y BISABUELOS
Quizás este es uno de los temas más recurrentes, lo cual parece lógico pues es
“natural” y posible que a los nietos y bisnietos les toque vivir la pérdida de un
abuelo, me llama un poco la atención que en este caso los personajes suelen ser
personas y no animales, como veremos más tarde en otro tipo de pérdidas.
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En primer lugar quiero contarles algo sobre un libro, que leído muchísimas
veces y que cada vez que lo hago me conmueve y me sorprende como si fuera la
primera vez que lo leo; se trata de El mejor truco del abuelo que espero ustedes
conozcan , este libro para mi, es sin duda un libro acertado, donde desde el título,
las ilustraciones y la cadencia y ritmo de su texto nos permite a los lectores
ubicarnos en distintos lugares frente al tema de la pérdida de un abuelo, un abuelo
sabio y muy querido. El libro maneja algo que me parece importante, el abuelo
murió y no volverá, el abuelo sabía muchos trucos, y la nieta no entiende por qué
no sabe como no morirse, la niña de este abuelo descubre al final del libro algo que
muchas veces solemos decirles a los niños que viven una situación similar, es la
importancia de recordar a los que ya no están.
La telaraña, cuenta la historia de una bisabuela y una niña cuya relación es
entrañable; hablan el mismo idioma y miran con detalle el tejido de una araña,
cosas que por supuesto su abuela y su madre desconocen. La historia se ubica en
una realidad muy cercana a la actualidad, en donde las mujeres trabajan y por ello
no se pueden hacer cargo de la bisabuela por eso deciden que la bisabuela ya no
puede vivir sola y la llevan a una residencia de ancianos, donde muere
inmediatamente, cosa que la niña sabe perfectamente que va a ocurrir.
La abuela de arriba y la abuela de abajo, este el un libro bastante viejo que
trata la vida de una familia donde hay un abuelo, una abuela y en el departamento
de arriba del mismo edificio vive la bisabuela, con la que el bisnieto tiene una
afectuosa relación, El libro cuenta el momento en el que se muere, primero la
bisabuela y años después la abuela. Es un libro autobiográfico donde el autor, que
es el niño de la historia comparte con el lector este episodio de su vida.
La historia de la abuela Es un homenaje que le hace Carlos Pellicer, autor
mexicano, a su querida abuela ya muerta. El libro está lleno de nostalgia y
agradecimiento, para una abuela que como muchas, marcan profundamente la vida
de sus nietos.
Una casa para el abuelo, es un libro de publicación muy reciente en el que se
plantea de manera sencilla la costumbre de la cultura kuna (indígenas del noroeste
de Colombia que comparte frontera con Panamá), entierran a sus muertos en el
lugar sobre el cual se construye la casa donde vive la familia. “todos viven felices”.
No tengo ninguna experiencia con este libro que aun no pongo a circular, pero
me parece importante en este recuento de historias incluir esta en donde
claramente podemos pensar que nuestra concepción sobre la muerte pasa de
manera significativa por nuestras creencias y formación.
Mariíta no sabe dibujar es uno de los libros que quiero presentarle de
Monique Zepeda, autora mexicana a quien entrevisté sobre sus libros como parte
de la investigación que realicé en estos meses. Mariíta no sabe dibujar cuenta la
historia una niña que tiene un tío entrañable al que además, admiraba mucho
porque que era pintor y Mariíta no sabía pintar. El libro nos deja ver y sentir lo que
Marita-Monique siente por su tío y nos hace participe del dolor que le causa la
ausencia de él. Al final descubre que de una manera distinta ella también puede
pintar. Es otra historia autobiográfica, a través de la cual la autora pudo
“reconciliarse con el silencio que todos guardaron por la muerte de su tío y pudo
encontrar respuestas a través de la escritura.”
Quiero contarles que tuve la suerte de estar cerca del proceso de edición de
este libro, fui testigo del trabajo minucioso de Monique y del editor Daniel Goldin,
después de más de un año, de idas y venidas, de momentos muy difíciles, quedó
un excelente libro.
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Antes de pasar a otro tema quiero hacer mención de algunas de las muchas
cosas que Monique en la entrevista me compartió:
Por supuesto que le pregunté por qué dos de sus libros tratan sobre dos
muertes, muy distintas: la de su tío y la de una maestra que vive un intento de
suicidio (libro sobre el que me referiré más adelante). Ella me dijo que ambas
historias tienen que ver con sucesos reales de su infancia y que escribir sobre ellos:
“ha sido más sanador que muchos años de terapia”, escribiendo los libros ha
logrado desterrar los fantasmas que habían permanecido en ella, sin que siquiera
ella lo supiera. En sus propias palabras, escribir los libros ha sido sanador.
LA PREPARACIÓN DE LA MUERTE DE ALGUIEN QUERIDO
Nana Vieja, Este libro no sólo aborda la cercana ida de una abuela, sino que
es ella misma la que prepara a su nieta ante este eminente acontecimiento:
Además ella deja todo resuelto un día antes de irse. Por supuesto que la nieta se
entristece, porque entre ambas hay una gran amistad, pero la actitud de la abuela
le marca un camino, el final es abierto, así que a mi me asombra cómo este libro
para cada lector tiene un sentido distinto, sin embargo a todos conmueve.
Segunda tesis: cada vez soy más conciente que estos libros para niños y
jóvenes que hablan sobre la muerte, tocan con mucha facilidad fibras
íntimas de los lectores, de allí que una bibliotecaria de un colegio al estar
leyendo dentro de un seminario donde estábamos revisando libros infantiles, una
bibliotecaria intentaba controlarse para no llorar, después de haber leído este libro
y nos comentó, con la voz entre cortada, que cuando estaba leyéndolo se había
acordado de su hermana que había muerto hace a penas unos meses: Le parecía
un extraordinario libro y días después se los leyó a sus sobrinos..Por otro lado en
los talleres en el Estado de Querétaro, donde incluí exclusivamente libros sobre la
muerte, ocurrió que varios niños con sus madres recordaron y hablaron de la
pérdida de un abuelo o alguna persona cercana mayor después de haber leído Nana
Vieja.
En este libro es claro algo que me dijo Monique cuando la entrevisté:”la muerte
ordena todas las cosas”
Al tocar este punto pienso que quizás por eso se puedan encontrar libros
extraordinarios, sabios, que hablan de la preparación que tendríamos que hacer con
nuestros niños y nietos para que comprendan y acepten que algún día nos iremos,
estas historias, las más ejemplares provienen de otras culturas, no son
occidentales. Sin duda, para mi, un excelente ejemplo es Ani y la Anciana, una
historia de un grupo indio de los Estados Unidos, donde la abuela que está tejiendo
un telar le dice a Ani que cuando lo termine se irá por ello cree que es el momento
para que la niña aprenda a tejer. Tejer es para este grupo una tarea totalmente
designada a las mujeres, sobre todo a las respetables y admiradas abuelas quienes
se encargan de enseñar a sus nietas. Ani no quiere que su abuela se vaya, así que
en lugar de tejer ella desteje supuestamente sin que la abuela lo sepa, pero un día
la abuela le explica que así es la vida y la convence. Ani finalmente deja tejer a su
abuela, el lector cierra esta historia.
El círculo mágico nos cuenta de una abuela y su nieta quienes son las mejores
amigas, cuando la pequeña niña se iba a dormir escuchaba a los monstruos, su
papá le decía que tenía que ser valiente y su mamá que eran tonterías, sólo la
abuela le prometía que si los monstruos venían ella los echaría.
Ambas iban al círculo mágico, lugar donde pasaban el invierno las mariposas
monarcas. Al poco tiempo la abuela enfermó y quiso ir al círculo mágico con la niña,
ambas vieron la ida de las mariposas, entonces la abuela le dijo: “…las mariposas
se llevan las almas de los antepasados y los antepasados nunca se van del todo”. El
día que se fueron todas las mariposas la abuela murió
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Este es un libro donde están presentas las tradiciones de México y al final de la
historia llega el día de muertos, ponen una ofrenda los padres con su hija para la
abuela, y todos empiezan a acordarse de ella.
Como todo lo que nace es un libro que con muy pocas palabras e ilustraciones
de colores muy vivos marca el ciclo de la vida de los seres vivos, incluyéndonos a
nosotros y termina con una pregunta universal: y cuando ya no estemos ¿qué
pasará entonces? ¿Qué habrá después? Y la respuesta es: eso, nadie en el mundo
lo puede saber.
Tercera tesis, quizás sirvan estos ejemplos para plantear algo que yo creo es
muy poderoso en la literatura en general y muy especialmente en la infantil. Las
historias que se narran son historias que surgen de episodios personales, y
quienes las escriben primero, las escriben para ellos mismos.
Para los autores suele ser un misterio quienes son los lectores de sus libros y
que hacen estos con lo que leen, me consta que muchas veces la circulación de sus
libros les regala muy gratas sorpresas. De aquí mi cuarta tesis
Los libros son botellas que soltamos en el mar, con la conciencia y la
duda de no saber que ocurrirá con ellos. También son como piedras que
tiramos en el pozo
Parte de mi trabajo ha sido poner a circular los libros, en esta tarea he tenido la
oportunidad de percatarme el efecto que el libro causó en los lectores. Y cuando
tengo ocasión de compartir con los autores los comentarios y sentimientos de los
lectores sobre su libro, se perfectamente que estos se asombran de la multiplicidad
de lecturas y apropiaciones que los lectores han hecho cuando ellos los leen.
Hasta aquí he abordado el tema de la muerte de las personas mayores, donde
mostré solo algunos libros, por supuesto hay más me parece que este es un
indicador que plantea que este aspecto del tema podemos aceptar con mayor
tranquilidad y naturalidad, quizás, porque se piense que es normal que al llegar a
ser mayor, nos muramos.
LA MUERTE DE LA MADRE
No es fácil pequeña ardilla. Un libro por cierto español que trata sobre una
familia de ardillas formada por un papá, una mamá y un pequeño. Un día la madre
muere y el niño está tan triste y desesperado que parecería que jamás va a salir de
la tristeza. El padre no logra que la pequeña ardilla salga de su dolor y enojo, el
libro deja un poco en manos del lector, como, finalmente la pequeña ardilla
empieza a rehacer su vida sin la dolorosa ausencia de su madre.
Para mí, es el tiempo el que verdaderamente le ayuda a la ardillita a
transformar la ausencia y a sentir la presencia de la madre y a seguir su vida. Hay
un momento en el libro donde el papá le enseña a la pequeña ardilla la foto de sus
abuelos paternos, que también ya murieron, como si el padre buscando como
aliviar la pena del hijo(a), intentara que se diera cuenta que otros, también
familiares cercanos, muy cercanos también se hayan muerto.
Para mi sorpresa a los niños les gusta este libro, todavía no estoy muy segura si
es porque es un libro con excelentes ilustraciones y/o un buen manejo del tema, o
porque los personajes son muy agradables, o porque realmente sea un buen tema,
me gustaría mucho que me ayudaran a seguir investigando.
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Personalmente este libro me ha hecho pensar mucho, entre otras cosas porque
también soy madre y creo que yo como otras madres hemos pensado que no
tenemos “derecho a enfermarnos y ni se diga a morirnos” sobre todo cuando
nuestros hijos son pequeños.
Hasta ahora no he encontrado otro libro que aborde la muerte de los padres.
LA MUERTE DE LOS AMIGOS Y LAS MASCOTAS
Creo hablando de libros para niños no podían faltar las mascotas, las cuales
ocupan un lugar importante en la vida de los niños y para muchos de ellos, el
primer duelo que viven es justamente la pérdida de la mascota.
Los libros que seleccioné en este bloque son:
Yo siempre te querré
Sapo y la canción del mirlo
Los mejores amigos
Chao toto es un libro muy curioso, lo conozco desde hace dos años, cuando
participó en la selección de libros para las escuelas públicas de mi país. Es un libro
sin texto, originario de Argentina, cuyas únicas palabras son Chao y Toto, fue un
libro que nos costó trabajo descubrir, porque parecía muy simple, tuvo una suerte
parecida al de Mar, lo “salvamos” en el último momento y hemos descubierto que
verdaderamente es una maravilla, sobre todo porque desde niños muy pequeños y
de manera autónoma. Primero narran la historia siendo “fieles” a lo que muestran
las imágenes y luego pasan de manera natural a su propia historia. Chao Toto no
suele leerse una sola vez, se lee y se relee y se relee… no se porque motivos, pero
este es un libro que se comparte con otros, que sin que nadie lo diga, pasa de unas
manos a otras. Hoy tengo claro que este es un libro para hablar.
LA MUERTE DE UN HIJO
Después de haber abordado el tema desde las muertes de los abuelos o los
viejos que están muy cercanas al ciclo vital: nacer- crecer- desarrollarse- y morir,
hemos entrado a la muerte de alguien quien naturalmente debía de morir después
que nosotros ¿Qué ocurre?
Dicen en mi país que la muerte más dolorosa es la de un hijo, Eco, escritor
conocido, plantea que en nuestro léxico no existe una palabra para nombrar la
pérdida de un hijo, como si las hay para otras pérdidas, por ejemplo, si uno pierde
a sus padres es huérfano, si uno pierde a la esposa(o) es viudo…pero si muere un
hijo…., sirva de ejemplo un libro editado en España por la editorial Serrés de
Barcelona, el título es contundente El libro triste hace casi un año Poppi, la
editora me contó sobre él, me contó que quiso publicar un libro que fuera sólo eso:
un libro triste. No se si ustedes lo conocen pero este libro trata sobre un hombre
que cuenta que su hijo ha muerto, lo cuenta desde la experiencia real, por eso
nadie dudaría después de leerlo que ese padre existe y que ese sentimiento
profundo también, aunque los que no hemos pasado por ello, quizás no logremos
dimensionar lo que ocurre con los padres que viven estas experiencias.
DIFERENTES CULTURAS Y LA MUERTE
Por otro lado tenemos D de despedida un libro que con un realismo absoluto
gracias a las extraordinarias fotografías que forman parte integral de la historia,
nos cuenta como se despiden de una madre, que es también abuela, en una
comunidad Africana. Esta forma tan realista de tocar el tema no suele ser muy
común, sin embargo algo raro sucede, puedo decirles sin temor a equivocarme que
este libro les gusta mucho más a los adultos, que a los niños y queda para mi una
pregunta que aun no tengo respuesta ¿por qué?
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Este libro, a pesar de venir del otro lado del mundo y de tener algunas claras
diferencia de la celebración de día de muertos que tenemos en mi país, muchos de
nosotros, desde la portada, nos traslada al dos de noviembre en cualquier lugar de
México.
Día de muertos es un proyecto editorial muy interesante en donde los niños
purépechas, pertenecientes a una comunidad indígena del centro de mi país, narran
cómo viven ellos el día de muertos. A través del libro podemos comprender el
significado de esta fiesta y los rituales que son muy similares en diferentes
comunidades indígenas de México. Lo más significativo del libro es que es la mirada
de los niños.
EL SUICIDIO
El cuaderno de pancha, cuenta la historia de una niña que tiene como
maestra a una mujer joven, muy querida, la cual vive y enfrenta un intento de
suicidio. Este acontecimiento necesariamente la aleja de la escuela. (6) La
protagonista de la historia la busca para decirle que la extraña. Es una historia muy
bien contada que permite al lector acercarse a algo que no suele ser abordado en la
literatura infantil y es plantear abiertamente la pregunta: ¿tenemos derecho y/o
razones para decidir que ya no queremos vivir? Monique, de la que ya les hablé
anteriormente, me contó que también esta historia se basa en una experiencia de
su infancia y que quizás lo que más le impresiona es recordar como los adultos del
colegio evadieron permanentemente las razones de la ausencia de la maestra, a tal
grado que estuvo prohibido hablar de ello. Hoy ella tiene claro que cuando uno
guarda silencio ante experiencias de este tipo, la confusión se agranda y da más
miedo la confusión que la realidad.
Cuando le pregunté a Monique sobre la decisión de hablar o no hablar con los
niños sobre la muerte, ella me dijo: que cuando uno trata de “suavizar los hechos”
los niños dudan de su capacidad de entender y eso los daña profundamente.
Además agregó: el manejo que comúnmente se hace de la muerte nos lleva a que
ésta, sea recipiente de todas las inseguridades.
LA GUERRA Y LA MUERTE
El pequeño soldado. Si bien no encontré ningún otro álbum que trate el tema
de la muerte en la guerra, si me parece importante que existan libros que se
ocupen de hablar de ella y de la cantidad de gente anónima que muere en ella.
Y he dejado para el final, como postre:
EL HUMOR Y LA MUERTE. El tema del humor es algo en lo que creo
profundamente y reivindico de manera permanentemente.
En la literatura infantil hay libros verdaderamente humorísticos, aunque
también tengo que reconocer que no siempre las propuestas son tan finas e
inteligentes; sin embargo, se que a los niños les encanta porque tiene mucho que
ver con lo que ellos son.
Son dos ejemplos los que quiero mostrarles:
El cielo extraordinario libro donde los ángeles” perros” vienen por un perrito
que es la mascota de una niña, el perro consigue cinco minutos para explicarle a la
niña que tiene que irse. Los argumentos no la convencen, ella también quiere irse
con él, finalmente se va y desde el cielo observa lo que ocurre el la casa donde él
algún día vivió. Las ilustraciones son importantísimas en este libro, pues en ellas
recae el humor fino que tiene este libro.
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Francisca y la muerte es un cuento de la tradición oral que está presente en
diferentes países, narra la historia de Francisca quien tiene muchas y muy variadas
ocupaciones, la muerte viene a buscarla y aunque recorre los caminos por los que
anda Francisca, siempre llega cuando ella ya no esta, total que la muerte tiene que
tomar el tren de regreso, dejando a la mujer quien no tiene tiempo de morirse. En
la versión mexicana se acompaña de grabados excelentes.
Para cerrar mi intervención voy a mencionar el DIA DE MUERTOS EN
MÉXICO. Una fiesta nacional para la cual se llena el país de flores de color
amarillo. Es una fiesta en la que se detiene el tiempo para pensar y compartir con
los que ya no están un día cargado de recuerdos. Este día no se llora a los muertos
sino que se piensa en ellos. Y a los vivos nos es evidente que hoy estamos, para
ello se come pan de muerto, calaveras de dulce y los que tienen gracia escribiendo
nos escriben una calavera bien rimada.
Con esto quiero terminar mi intervención, reiterando mi compromiso de seguir
incursionando en el tema. Tengo la sensación que la literatura puede ser una gran
compañía en los momentos difíciles del duelo y una forma de vivir la muerte de otra
manera.
Muchas gracias.

jueves, 12 de febrero de 2009

NO SE LO CUENTES A LOS MAYORES

NO S E LO
C U E N T E S A LO S M AYO R E S
Literatura infantil, espacio subve r s i vo
Alison Lurie
No se lo
cuentes a los mayores
Literatura infantil, espacio subversivo
Traducción de Elena Giménez Moreno
Coordinación editorial y edición: Mariángeles Fernández
Maquetación y producción: Jorge Bermejo Rodríguez
Diseño de cubierta: Juan Ramón Alonso
“Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está
protegido por la Ley, que establece penas de prisión y/o multas,
además de las correspondientes indemnizaciones por daños y
perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o
comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria,
artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución
artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada
a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización.”
Título de la edición inglesa: Don’t Tell the Grown-Ups.
Subversive Children’s Literature.
Bloomsbury, London, 1990.
© ALISON LURIE, 1989
© De esta edición: FUNDACIÓN GERMÁN SÁNCHEZ RUIPÉREZ, 1998
Sede en Madrid: Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid
ISBN 84-89384-12-6
Depósito legal: M-44.275-1998
Printed in Spain
Impreso en Edigraphos, S. A. c/ Edison, 23. 28906 Getafe (Madrid).
Colección dirigida por Felicidad Orquín
Para Doris
Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
01 Literatura subversiva infantil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
02 La liberación por medio de los cuentos populares . . . . . . . 32
03 Los cuentos de hadas en la literatura: de Fitzgerald
a Updike . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
04 Atracción por los duendes: la moda de los cuentos
populares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
05 La niña que siguió al flautista: Kate Greenaway . . . . . . . . 65
06 Cuentos de terror: la señora Clifford . . . . . . . . . . . . . . . . . 81
07 Los cuentos de hadas de Ford Madox Ford. . . . . . . . . . . . . . 88
08 La libertad con la ayuda de animales: Beatrix Potter. . . . 103
09 Magia moderna: E. Nesbit. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
10 El niño que no quiso crecer: James Barrie . . . . . . . . . . . . . . 129
11 Finales felices: Frances Hodgson Burnett. . . . . . . . . . . . . . 146
12 De nuevo en el mundo de Puff: A. A. Milne . . . . . . . . . . . . . 154
13 Héroes de nuestro tiempo: J. R. R. Tolkien y T. H. White . 165
14 El poder de Smokey: Richard Adams. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
15 Juegos en la oscuridad: William Mayne . . . . . . . . . . . . . . . . 185
16 El folclore de la infancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 196
Notas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223
Índice analítico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231
Índice
En nuestro mundo hay una tribu semisalvaje muy
especial, muy antigua y ampliamente extendida, a la que
a n t ropólogos e historiadores sólo han comenzado a pre s t a r
atención recientemente. Todos nosotros hemos pertenecido a
esa tribu; hemos conocido sus costumbres, sus hábitos y sus
ritos, su f o l c l o re y sus textos sagrados. Me estoy refiriendo, claro
está, a los niños.
Sin embargo, estos textos sagrados de la infancia no siempre
son los que recomiendan los mayo res, según descubrí muy pro nt
o. En cuanto comencé a ir a las librerías me di cuenta de que
existían dos tipos de libros en las estanterías de los más pequeños.
En el primer grupo, que era el más importante, me encontraba
con lo que los adultos habían decidido que yo debía saber o
conocer sobre el mundo que me rodeaba. Muchos de esos libro s
tenían un contenido práctico; querían hacerme saber cómo funcionaba
un automóvil, o quién era George Washington. Con
ello, y no por casualidad, pretendían que admirara tanto a los
automóviles como al padre de la patria (en esa época no se hablaba
mucho de las madres de la patria).
Junto a esos libros había muchos otros que nos permitían
albergar esperanzas de aprender modales y moralejas, o ambas
cosas a la vez. Estos no llevaban en sus lomos ningún número
decimal de Dewey y las lecciones que enseñaban venían disfraza-
Prólogo
das de cuentos. Eran historias de niños o conejitos o pequeñas
máquinas que se encontraban con dificultades o fallos que los
conducían a situaciones o encrucijadas complejas, a veces cómicas
y otras serias. Pero al final siempre eran salvados por alguna
persona, conejo o ingenio mecánico serviciales, más sabios y de
más edad o antigüedad. Los protagonistas de estos libros por
tanto, aprendían a depender de la autoridad establecida para
recibir consejos y ayuda. También a ser trabajadores, re s p o n s ables
y prácticos: a seguir el camino que les estaba destinado y a
contentarse con su propio estilo de vida. Dicho de otra forma,
a p rendían a parecerse más a adultos respetables. Se trataba del
mismo tipo de mensaje que tanto mis amigos como yo oíamos
todos los días: Siéntate bien, niño. No te internes mucho en el
bosque. Dale las gracias a la tía Etta. Vamos, deja de soñar despierto
y haz los deberes. Cariño, por favor, no debes inventarte
cosas.
Pe ro yo descubrí que existía otra clase de literatura infantil.
Algunos de estos libros, como Tom Sa w ye r, Mu j e rcitas, Pe t e r
Pan y Las ave n t u ras de Alicia en el País de las Ma ravillas s e
encontraban en las estanterías de cualquier biblioteca; otro s ,
como El Mago de Oz o las series de Nancy Drew, había que
comprarlos en las librerías o pedírselos prestados a los amigos. Y
estos eran los libros sagrados para los niños: los de esos autore s
que nunca habían olvidado lo que era ser un niño. Leerlos era
experimentar la emoción del reconocimiento, sentir un torrente
de energía liberadora.
Estos libros, y otros como ellos, recomendados e inclusive
famosos, nos transportan a la ensoñación, nos llevan a la desobediencia,
a contestar, a escaparnos de casa y a guardar nuestros
sentimientos más íntimos, ocultándolos a los mayo res que no
nos comprenden. Ponen del revés todos los valores de los adultos,
burlándose de sus instituciones, como la familia y la escuela.
En pocas palabras, podemos decir que son subve r s i vos, al
igual que las rimas, burlas y juegos que yo he aprendido en los
patios de recreo.
Hace mucho tiempo que dejé de ser niña, pero no creo que la
situación haya cambiado tanto. En todas las épocas, incluida
la presente, la literatura infantil normal y corriente tiende a acentuar
el statu quo. Los libros que obtienen premios literarios por su
NO S E LO C 12 UENT E S A LO S MA YOR E S
calidad estilística o artística, pertenecen a menudo –aunque no
s i e m p re– a esta categoría; y, en este caso, a lo sumo encuentran
una aceptación moderada por parte de los niños.
Muchas veces me preguntan por qué una persona que no sea prof
e s o r, bibliotecario o padre de un niño puede mostrar algún interés
por la literatura y el folclore infantiles. Conozco las re s p u e s t a s
normales: que muchos escritores famosos han escrito libros para
niños, y que los grandes libros infantiles también son grandes
obras literarias; que estos libros y cuentos constituyen una fuente
i n t e resante para estudiar los símbolos y arquetipos, y que pueden
ayudarnos a entender la estructura de la novela y sus funciones.
Todo esto es ciert o. Pe ro, en mi opinión, debemos considerar
la literatura infantil desde una óptica más seria por la faceta subve
r s i va que contiene: porque sus va l o res no son los tradicionalmente
convencionales del mundo de los adultos. Por supuesto
que en cierto sentido muchas de las grandes obras literarias re s u ltan
igualmente subve r s i vas, ya que la mera razón de su existencia
implica que lo importante es el arte, la imaginación y la ve rd a d .
En lo que denominamos mundo real, lo que generalmente
i m p o rta es el dinero, el poder y el reconocimiento público.
Las grandes obras de la literatura subve r s i va infantil nos
s u g i e ren que existen otras formas de ver la vida, diferentes a ir
de compras o a la oficina. Se burlan de las ideas vigentes y expres
a n su punto de vista no comercial, alejado de las convenciones
de este mundo, en su forma más simple y pura. Hacen una llamada
a ese niño imaginativo, interrogante y rebelde que todos
llevamos dentro, renovando nuestra energía instintiva y actuando
como una fuerza que nos impulsa al cambio. Por ello, este
tipo de literatura merece nuestra atención y también perdurará
mucho más allá del momento en que se hayan olvidado los
cuentos tradicionales.
Los escritores sobre los que trata este libro pertenecen a un gru p o
h e t e ro g é n e o. Su obra abarca la gama que va desde dibujos y cantinelas
para niños hasta complicadas sagas. Tienen en común, en
primer lugar, que la mayoría de ellos son británicos. El porqué del
hecho de que la mayoría de las mejores obras infantiles esté escrita
en inglés británico todavía suscita opiniones diversas. Tal vez su
P R Ó L O G O 13
origen se encuentre en el movimiento romántico y el valor que
re c o n o c i e ron a la infancia escritores como Blake y Wo rd s w o rth, al
sugerir que, para hombres y mujeres de talento, la literatura
infantil era una ocupación seria y de pre s t i g i o. Esta tradición continúa
hasta nuestros días, ya que los autores británicos no suelen
pedir disculpas por su trabajo con frases como “se trata sólo de un
l i b ro para niños”, algo que sí se escucha en otros lugares.
Y lo más importante es que todos los autores aquí citados
sentían el impulso de cambiar el orden establecido en vez de apoyar
los va l o res de su época o sus tradiciones. Algunos de ellos, c o m o
E. Nesbit, Frances Hodgson Burnett o William Mayne, p o p u l a r iz
a ro n ideas nuevas y controve rtidas, tanto en el orden político
como en el social o psicológico. Ot ros, como Beatrix Po t t e r, A.
A. Milne o Richard Adams, re t r a t a ron a una sociedad de animales,
reales o imaginarios, transformándolos en una versión irónica
o ideal de la realidad. Ot ros más, como Kate Gre e n a w a y, J. R.
R. Tolkien y T. H. White, cre a ron mundos imaginarios que
implicaban una esencia superior al compararla con la que los
rodeaba. Y, por fin, autores como la señora Clifford y Fo rd
Ma d ox Fo rd, se va l i e ron de las historias infantiles para explorar
sus sueños y pesadillas. Por supuesto, estos objetivos no se exc l uyen
entre sí: el Peter Pa n de James Barrie, por ejemplo, encierra a
la vez una fantasía personal, una visión satírica de la vida cotidiana
de la época, y un manifiesto en pro de los derechos de la
imaginación y en contra de la irracionalidad.
Los capítulos dedicados al folclore presentan un tema central
similar. Estudian las formas en que los cuentos de hadas, las
l e yendas, las rimas, las supersticiones y los chistes pueden
emplearse para expresar todo aquello que se altera, suprime o
cambia en la corriente general de la cultura imperante. Po r
ejemplo, el folclore puede enseñarnos que los niños ya conocen
algunos de los secretos de la vida de los adultos que se supone
ignoran; o también puede sugerirnos que muchas de las personas
que generalmente despreciamos y miramos por encima del
hombro poseen poderes especiales que desconocíamos.
Una pregunta interesante es: ¿qué –además de la intención–
hace que una historia en particular se convierta en un “libro
para niños”? Si exceptuamos los de dibujos para bebés, las pala-
NO S E LO CUE 14 NT E S A L OS MA YOR E S
bras que se emplean no son ni más cortas ni más simples que
las impresas en la literatura fantástica para adultos, y desde luego
no están peor escritas. Los héroes y heroínas de tales re l a t o s
–y esto es verdad– a menudo son niños: pero también lo son los
p rotagonistas de Lo que Maisie sabía, de He n ry James, o de
Ojos azules, de Toni Morrison. Sin embargo, siempre existe una
f rontera entre los libros infantiles y los escritos para adultos;
tanto editores como críticos o lectores parecen encontrar muy
pocas dificultades para catalogar una u otra obra en cualquier
de los dos grupos.
En las obras de ficción para niños, parece que se mantiene
una regla bucólica convencional. Impera la idea de que el mundo
de la infancia es más simple y natural que el de los adultos y
que los niños aunque puedan tener defectos son, en general,
buenos o pueden llegar a serlo. La transformación de la egoísta y
quejica Ma ry y el Colin histérico y exigente de El jardín secre t o,
de Frances Hodgson Burnett, resultan, en este aspecto, paradigmáticos.
Por supuesto, existen personajes juveniles secundarios
que son desagradables y les crean muchas dificultades a los protagonistas,
pero acaban derrotados o desterrados en vez de ser
reeducados. Sin embargo hay ocasiones en que incluso el tirano
irascible o el chivato mentiroso llegan a reformarse y obtener
p e rdón. Hu racán en Ja m a i c a , de Richard Hughes, aunque la
m a yoría de los personajes son niños, es una obra que nunca aparece
entre las recomendadas como literatura juvenil; y esto no
tanto por su estilo complejo (que no lo es más, por ejemplo, que
La isla del tesoro ) , sino porque en ella los niños son dañinos y
c o r ruptos de forma irre c u p e r a b l e .
Por otra parte, los adultos que aparecen en los libros infantiles
se encuentran presos de sus propios carácteres e incapaces de
sufrir alteración o cambio alguno. Si son realmente desagradables,
la única cosa que puede redimirlos es la bondad natural de
un niño. De nuevo, la señora Burnett nos ofrece un ejemplo clásico
de esto en El pequeño lord Fa u n t l e roy. ( El cambio similar que
o b s e rvamos en Scrooge en Cuento de Na v i d a d, de Dickens, se
debe principalmente a sus re m o rdimientos por el pasado y su
temor del futuro. Ésta re p resenta una de las facetas que convierte
a la obra en un relato familiar, más que juvenil; otra es la desvalida
pasividad de Tiny Tim, el principal protagonista infantil.)
P R Ó L O G O 15
De las tres preocupaciones más importantes que impregnan
la ficción de los adultos –el sexo, el dinero y la muerte– la primera
se halla ausente en la literatura clásica infantil y las otras
dos, si aparecen, es de forma muy cambiada. En estas historias
el amor puede ser intenso pero es más romántico que sensual, al
menos abiertamente. Peter Pan desea a Wendy apasionadamente,
pero lo que quiere es que ella sea su madre.
El dinero sí que constituye un motivo en la literatura infantil,
ya que muchas historias tratan de la búsqueda de tesoro s .
Estas hazañas, a diferencia de lo que sucede en la vida real, suelen
alcanzar el éxito, aunque en realidad el logro se traduzca en
c i e rta forma de felicidad familiar, que el autor y los personajes
consideran “un tesoro ve rd a d e ro”. El problema casi nunca es la
simple superv i vencia económica; lo que más bien se busca es
una riqueza adicional mágica (a veces mágica en su sentido más
literal).
La muerte, un tema muy común en la literatura infantil del
siglo X I X, fue prácticamente desterrada de los libros durante la
primera mitad del XX. A partir de entonces ha vuelto a resurgir,
y la brecha la ha roto E. B. White en La telaraña de Ca rl o t a.
Hoy no sólo mueren animales sino personas en los libros que
reciben premios y son recomendados por libre ros y psicólogos
para niños que hayan perdido a familiares cercanos. Pero incluso
en la actualidad, los personajes que mueren pertenecen a otra
generación; el protagonista y sus amigos sobreviven.
Aunque hay excepciones interesantes, los libros infantiles
contemporáneos más subve r s i vos generalmente se ciñen a estas
normas convencionales. Retratan un mundo ideal de seres perfectibles,
libres de la necesidad de luchar por la supervivencia y
la re p roducción: no es un mundo meramente bucólico sino
paradisíaco –ya que sin sexo ni muerte, los humanos pueden
c o n ve rtirse en ángeles–. El niño romántico que quiere alcanzar
las nubes no está tan lejano como pudiéramos pensar.
Muchas personas merecen mi agradecimiento por sus contribuciones
a este libro. Estoy muy agradecida a Barbara Epstein, del
New Yo rk Review of Books, que fue la primera en alentarme a
escribir sobre literatura infantil y que publicó las versiones originales
de muchos de estos ensayos, y a Francelia Butler, funda-
NO S E LO CUE 16 NT E S A L OS MA YOR E S
dora de la revista C h i l d re n’s Li t e ra t u re, donde se publicaro n
otros de los trabajos recogidos aquí.
Me gustaría agradecer también a las alumnas de mi curso de
doctorado de la universidad de Cornell, que fueron las primeras
en oír muchas de estas ideas y cuyos comentarios han sido con
f recuencia originales e interesantes. Qu i e ro hacer mención especial
de los estudiantes de posgrado que han enseñado y dado
c o n f e rencias en este curso –Kathryn Aal, Melissa Bank, Di a n a
Chlebek, Susan Laird, Beth Lordan, Ma ry Ann Rishel, Ro b e rt a
Valente y Katherine Wright– por su comprensión, inteligente e
i m a g i n a t i va, de la literatura y el folclore de los niños.
También quiero expresar mi agradecimiento a Heather Alex
a n d e r, mi ayudante de cátedra, y a Phyllis Molock, que paciente
y esmeradamente transcribió muchos textos de antiguos re c o rt e s
casi ilegibles.
Finalmente quiero agradecer a mis hijos John, Je remy y Jo shua
Bi s h o p, que me han pro p o rcionado material de primera
mano para entender la reacción de los niños ante los libros; y
también a Jane Ga rdam y Shel Si l verstein quienes, de forma diferente,
saben muy bien lo que significa ser autor de literatura subve
r s i va infantil.
Ithaca, Nueva York
Mayo de 1989
P R Ó L O G O 17

La muerte: ¿Todavía un valor tabú para la LIJ?

La muerte: ¿Todavía un valor tabú para la LIJ?
(08.07.2008) - Contribuido por Simone Sousa - Última modificación (08.07.2008)
LA MUERTE: ¿TODAVÍA UN VALOR TABÚ PARA LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL? Simone SousaAlumna de
doctorado de la Universidad del País Vasco Cuando alguien muere, se vuelve más abstracto, indefinible, enorme.El
cuerpo se le vacía en despedida solemne y todos los espaciosson flores de crepúsculos caídas sobre losas que otros
decoran con sus nombres. De repente ocupa todo el universo.Morir. Ana Mª Fernández. (Amar y otros verbos.2002:42).
En la actual sociedad en la que vivimos existen algunos valores que son todavía considerados tabú. Uno de ellos es la
muerte. Dentro de las familias, en la escuela o en el medio social. En realidad sólo en los años 50/60 el tema de la
muerte empezó a salir de la total clandestinidad en la que se encontraba pero sigue siendo un misterio puesto que hasta
ahora nadie ha regresado para contar como es la experiencia de morir. Así aunque frecuente e irrevocable, la muerte
sigue siendo uno de los temas tabú de la vida en sociedad y eso porque la muerte no es un tema sino un obstáculo
para el pensamiento: un bloqueo o cortocircuito más que un desafío teórico. La muerte se contempla pero no hay forma
de pensarla. Savater, (1982: 143). La muerte es inevitable e indiscutible, pero las sociedades difunden de maneras
distintas las creencias en el más allá y en la inmortalidad. El ser humano es un ser contingente: nacemos, vivimos, nos
enamoramos, enfermamos, nos curamos y, al final, siempre morimos. No deja de resultar curioso que uno de los rasgos
característicos de la filosofía occidental sea la ocultación de la muerte. La filosofía ha rodeado la muerte de una niebla.
Simplemente no hay muerte […] Pero la muerte nos hace únicos e insubstituibles. Sólo el sujeto singular puede
morir. Por lo tanto, olvidar la muerte supone apartar la mirada de uno de los aspectos constitutivos de la naturaleza
humana, de la contingencia, un aspecto que – insistimos- nos hace únicos e insustituibles. Bárcena y Mélich
(2000:16) No hay como fugarse de la muerte ya que ella hace parte de la vida. No es un futuro, es una realidad en el
presente de cada individuo, la muerte me pre existe: no voy hacia ella sino que estoy instalado en ella desde el
momento mismo de nacer. Savater, (1982 :145).
Los niños suelen ser apartados de la concepción de la muerte en la mayoría de las veces por el desconocimiento de los
padres sobre cómo tratar el asunto con ellos. Según la psicología el niño va construyendo el concepto de muerte junto a
su desarrollo cognitivo pero la mayoría de los padres y educadores prefieren evitar hablar de lo inevitable y terminan por
confundir a sus hijos y estudiantes.
Muerte y literatura infantil Cuando pensamos en temas de literatura infantil y juvenil siempre relacionamos esos
contenidos con la institución escolar sus normas editoriales y necesidades didácticas lo que controla de cierto modo la
producción de literatura infantil y juvenil evitando ciertos temas molestos para los que solicitan los textos. Sin embargo en
la literatura infantil y juvenil del siglo XX algunos autores se han mostrado sensibles a esa temática y esa tendencia
sigue aumentando aunque es más común encontrar el tema de la muerte en la literatura juvenil participando en la
trama, eliminando personajes indeseables o sirviendo de castigo. Ya en la franja infantil el tema es normalmente
abordado de manera incipiente de modo general. Reconozco que el tema de la muerte es existente y de cierto modo
obligatorio a la formación de los niños y niñas y que la literatura infantil y juvenil puede servir de ayuda para la
comprensión de este concepto. “Como una de las funciones de la literatura infantil y juvenil es introducir el niño en
el mundo real no se debería eludir la presencia de la muerte aunque tal vez sería mejor evitarles a los más pequeños
cuentos como La fosforerita o la sirenita de H.C. Andersen, ya que por bello y emocionantes que sean pueden parecer
en una primera lectura, celebraciones místicas y mórbidas de la muerte”. (Soriano, 1999:520).
Sin embargo aunque el tema sea real y necesario no creo que sea ineludible hablar de muerte usando el propio matiz
frío, visceral, dramático y angustiante que la idea de muerte conlleva. Hablar sobre la muerte sí, pero con naturalidad,
cotidianidad y sobretodo con arte. El tema precisa ser conocido, ser madurado por los niños para ayudarles a
enfrentarse a lo irrevocable en su familia, con sus amigos o animales pero eso se puede hacer- y ahí entra la
“buena literatura infantil” – utilizando sensibilidad y palabras simples pero acertadas, para escribir
sobre un tema tan delicado para nuestra sociedad. Es que es mucho peor esconder el tema ya que de una manera u
otra aparecerá en la vida de cada niño. Es decir hacer del tema un tabú es inculcar en los niños un miedo
innecesario. Evitar el asunto o hablar de él utilizando eufemismos grotescos lo que hace es dar vueltas sobre un
contenido que hoy día la mayoría de niños conocen e inclusive lo viven. Los porqués de los niños deben ser
respondidos pero recordando que son niños y que no tienen la necesidad de aprender las cosas de golpe o con
brutalidad. Todo a su tiempo. La literatura infantil sirve de puente para responder muchos de esos
“porqués” de los niños y niñas y ¿por qué no responderlos con magia y comprensión? “Los libros
para niños también pueden ayudar a desdramatizar la muerte y ayudarnos a digerir y aceptar nuestra condición de
mortales. Ayudarnos a ver en la muerte que llega a su tiempo, el descanso después de largas fatigas de la existencia,
pero también la posibilidad de transmitir un mensaje sobre el sentido de la vida (…)” (Soriano, 1999:521).
Como he comentado antes parece ser que el tema de la muerte ahora aparece reflejado más veces en las obras de
literatura infantil y juvenil. Para hacer una referencia ya considerada clásica cito al famoso Harry Portter de J.K.
Rowling. Desde el inicio de la narración la muerte está presente. La muerte de los padres de Harry, la obsesión de
Voldemort en vencer la muerte y conquistar la inmortalidad. Parece ser que la palabra voldemort tiene origen francés y
así significaría “vuelo de muerte” o “ladrón de muerte” (en francés “vol” tiene los
dos significados), así que un nombre bastante apropiado para el personaje y sus objetivos. La muerte sigue haciendo
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parte de las tramas en varios libros más hasta el último de ellos Las reliquias de la muerte.
Observando pues algunas narraciones infantiles y juveniles nacionales de los últimos diez años, de un total de ochenta
narraciones encontré la muerte como tema frecuente en un (25%) de ellas. Es decir, el tema aparece en 20 de los 80
títulos. En algunos de ellos la muerte aparece con toda su dureza y crueldad. La muerte por asesinatos, como
consecuencia de la guerra o simplemente la mención de que alguien murió sin disimulos o eufemismos. Pero en otras
tratan sobre y de la muerte. O sea intentan explicarla o puramente hablan de ella usando para eso el arte que la
literatura consiente y son estas obras que creo oportuno mencionar en este momento. Tres de ellas pertenecen a la
franja infantil y las otras dos a la juvenil. Caracoles pendientes y mariposas de Blanca Álvarez es una de ellas. Una obra
que habla de la tristeza con una belleza sorprendente. La muerte es tratada por el personaje Idoia, una niña de 8 años
con objetividad y simplicidad. “Ella no quiere comprender. Sabe que los adultos dan extrañas rodeos para hablar
a los niños de asuntos como la muerte.” (p.105). Primero la muerte de su hermano menor que hace con que sus
padres se hundan en tristeza, luego la muerte de un niño que conoce en el pueblo de su abuela. También la obra El
cementerio del capitán Nemo de Miguel Rayó, trata en su final sobre la muerte del abuelo del protagonista con nostalgia
y simplicidad, sin disimulos.
Merece la pena citar asimismo la forma como la muerte es tratada en En un bosque de hoja caduca del muy conocido
Gonzalo Moure. Una visión original usando la naturaleza como escenario trata la muerte con un tono bucólico como lo que
realmente es: una extensión de la vida. “Ni siquiera se alteró la vida del bosque: la vida y la muerte tan naturales la
una como la otra tan necesitadas de una de la otra” (p.49). En Mensaje Cifrado de la murciana Marta Zafrilla el
protagonista sufre un cierto desconcierto con la muerte repentina del abuelo- su amigo y compañero- que se confunde
con la necesidad de descubrir el mensaje que le había dejado. La autora describe la sensación de Santiago al ver su
abuelo en el ataúd como una sensación casi irreal. Una visión, trágica y realista, triste y poética, de la muerte es la que
aparece en La casa del acantilado obra ganadora del Premio Euskadi de literatura infantil y juvenil en 2002. Primero la
muerte de la abuela (que la deseaba hacía mucho ya) de Joana, la protagonista. “La abuela deseaba una muerte
plácida, morir mientras dormía, deslizarse al reino de las sombras sin sobresaltos” (p.13). Luego la muerte
accidental y trágica del novio de la protagonista que es vista por ella como una huella eterna e imborrable de la
memoria es narrada con grandes rasgos poéticos. Y finalmente la referencia de El cartero de Bagdad. Una obra llena
de realismo donde la muerte, consecuencia de la guerra, se esconde en cada rincón, no permitiendo que ni siquiera los
niños se libren de verla, sentirla y vivirla. “De vez en cuando vislumbraba algún cadáver flotando. Ninguno de
los dos comenta. Parece que la muerte se ha convertido en una compañera más de sus juegos. (p. 110). En estas
obras encontramos el relato de la muerte con el uso de sensibilidad, objetividad, formación y arte. Son obras que abordan
la misma temática de formas distintas sin que una excluya la otra, lo que les da a los pequeños lectores la posibilidad
de lecturas plurales necesarias a su formación.
El tema de la muerte siempre será tabú en una sociedad que valora tanto la vida que se le hace difícil aceptar su fin.
Pero la literatura puede servir de compañía y ayudar a “vivir” la muerte de una forma distinta. Es decir
puede ayudar a los niños a lidiar con la muerte y a disminuir el prejuicio sobre el tema si los textos vienen sin
exageraciones y con una carga de cordura- sin menospreciar la capacidad intelectual infantil- y lo más importante, sin
romper antes del tiempo la fantasía del universo infantil.
Bibliografía citada
Bárcena, F y Mélich,J. (2000). La educación como acontecimiento ético. Paidós. Barcelona.
Savater, F. (1982). Iniciación a la ética. Anagrama. Barcelona.
Soriano, M. (1999). La literatura para niños y jóvenes. Guía de exploración de sus grandes temas.
Colihue. Buenos Aires.
Libros infantiles y juveniles citados:
Álvarez, B. (2002). Caracoles, pendientes y mariposas. Edelvives.
Rayó, M. (2004). El cementerio del capitán Nemo. Edelvives.
Moure, G. (2006). En un bosque de hoja caduca. Anaya.
Zafrilla, M. (2007). Mensaje cifrado. SM.
Meabe, M. (2002). La casa del acantilado. Edebé.
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miércoles, 11 de febrero de 2009

La muerte, los niños y la literatura infantil

La muerte, los niños y la literatura infantil
Víctor Montoya
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La muerte, en unas culturas más que en otras, ha sido un tabú de la cual muy pocos se atrevían a hablar, y, sin embargo, el tema de la muerte nunca dejó de fascinar tanto a los niños como a los adultos. En torno a la muerte se han tejido múltiples historias, anécdotas, mitos, leyendas y cuentos; unas veces cargados de un hondo realismo dramático y, otras, de una fantasía que supera los límites de la realidad.
La muerte, entre las comunidades primitivas, estaba vista como una voluntad suprema, que no estaba en manos de los hombres sino de los dioses y espíritus. Se creía que ellos decidían sobre la vida y la muerte de cada uno de los miembros de la comunidad. Sólo más tarde, cuando los biólogos y fisiólogos aportaron sus conocimientos a las ciencias humanas, se llegó a concebir la muerte como un proceso natural en la vida de los individuos, aunque en algunas culturas y religiones, como en el mundo fantástico de los niños, se sigue creyendo que la muerte no es más que el traspaso de la vida terrenal a otra que está en el más allá.
Se sabe que antiguamente la muerte tenía un carácter sagrado y se producía casi siempre en el entorno familiar; en la actualidad, en cambio, la muerte no sólo ha dejado de ser un tema tabú, sino un acto natural que se produce en cualquier circunstancia y lugar, así los niños, a diferencia de los adultos, tengan una serie de ideas confusas sobre la muerte. En el periodo preconceptual, según el psicólogo Jean Piaget, el niño no está capacitado para discriminar los diferentes conocimientos, como la comprensión de algunos fenómenos cuyos conceptos son muy difusos y flotantes. Para los niños de 3 a 5 años de edad, la muerte no es un hecho irrevocable sino una especie de ausencia perentoria, una vida bajo otras circunstancias (este pensamiento puede encontrarse en las descripciones de: "alejarse", "descansar en paz", "dormir", etc. ). Cuando el niño desea la desaparición o la muerte de su "hermano rival", no lo hace con la intención de que desaparezca definitivamente, sino sólo de una manera temporal, ya que en la vida real, la enfermedad o la muerte de su hermano puede provocarle una experiencia traumática y un sentimiento de culpabilidad. Asimismo, alrededor de los 5 años, el niño vive una serie de temores relacionados con animales y personajes fantásticos. Muchas de sus pesadillas "terroríficas" suelen estar relacionadas con animales y personajes de la literatura infantil, como las brujas, los fantasmas, los ogros y el infaltable lobo feroz.
Cuando el niño empieza a poseer un mayor grado de comprensión del mundo real de los adultos, entre los 6 y 7 años de edad, los personajes de la ficción son reemplazados por los personajes malignos del mundo adulto, entre ellos, por los individuos y animales que representan un peligro. Los niños de 7 y 8 años se plantean con frecuencia cómo debe ser la muerte. Sienten mucho temor porque creen que después de la muerte vivirán en soledad, encerrados en un cajón y debajo de la tierra, y que nunca más volverán a reencontrarse con sus padres. Por lo tanto, reaccionan de manera negativa y se niegan a aceptar el pensamiento sobre la muerte (Johansson, B., Larsson, G-B, 1976, p. 13).
Por otro lado, algunos niños creen que la muerte es algo que está fuera del individuo, en forma de fantasma o de esqueleto, y que tiene la facultad de matar. Sin embargo, así como el niño acepta la muerte como algo definitivo, también acepta la idea de que es posible huir de ella. Entre los 8 y 9 años de edad, el miedo a la muerte es una de las preocupaciones existenciales más frecuentes. Algunos psicólogos conocen este fenómeno como "la angustia de los 8 años", una crisis episódica en la cual el niño siente el temor de que su madre muera o desaparezca. No es casual que gran parte de los cuentos de hadas, provenientes de la tradición oral, estén inspirados en el temor que sienten los niños respecto a la muerte; un hecho que no siempre se contempla en la literatura infantil moderna. De ahí que Bruno Bettelheim, en su psicoanálisis de los cuentos de hadas, dice: "Los profundos conflictos internos que se originan en nuestros impulsos primarios y violentas emociones están ausentes en gran parte de la literatura infantil moderna; y de este modo no se ayuda en absoluto al niño a que pueda vencerlos. El pequeño está sujeto a sentimientos desesperados de soledad y aislamiento, y, a menudo, experimenta una angustia moral. Generalmente es incapaz de expresar en palabras esos sentimientos, y tan sólo puede sugerirlos indirectamente: miedo a la oscuridad, a algún animal, angustia respecto a su propio cuerpo. Cuando un padre se da cuenta de que su hijo sufre estas emociones, se siente afligido y, en consecuencia, tiende a vigilarlas o a quitar importancia a estos temores manifiestos, convencido de que esto ocultará los terrores del niño. Por el contrario, los cuentos de hadas se toman muy en serio estos problemas y angustias existenciales y hacen hincapié en ellas directamente: la necesidad de ser amado y el temor a que se crea que uno es despreciable; el amor a la vida y el miedo a la muerte. Además, dichas historias ofrecen soluciones que están al alcance del nivel de comprensión del niño. Por ejemplo, los cuentos de hadas plantean el dilema del deseo de vivir eternamente concluyendo, en ocasiones, de este modo: 'Y si no han muerto, todavía están vivos'. Este otro final: 'Y a partir de entonces vivieron felices para siempre', no engañan al niño haciéndole creer, aunque sólo sea por unos momentos, que es posible vivir eternamente" (Bettelheim, B., 1986, p. 18-19).
Con el transcurso de los años, el miedo del niño se va centrando en torno a la muerte, ese proceso biológico que se da cuando se detienen los fenómenos vitales en los organismos animales y vegetales, que no se producen en un momento, sino que durante más o menos tiempo, aunque en la práctica se admite la muerte cuando cesan las tres grandes funciones vitales: nerviosa, respiratoria y circulación, de manera que se detiene el latido cardiaco, cesan los movimientos respiratorios y la actividad cerebral.
Según Jean Piaget, en el periodo operacional (aproximadamente entre los 8 y 12 años de edad), los niños piensan de manera más racional y pueden caracterizar ciertas cosas de manera lógica, entre otras, la muerte. Quizás por eso no les convence ya el cuento sobre la bella durmiente, quien despertó después de cien años. Para los niños que se encuentran entre los 10 y 12 años, la muerte es un hecho biológico inevitable, que nos tocará a todos tarde o temprano, como parte de un proceso biológico. Los púberes saben que cuando deja de funcionar el corazón, también deja de funcionar el organismo corporal. Mas no por esto dejan de preguntarse: ¿Dónde va el individuo después de muerto?, ¿se transforma en polvo y desaparece para siempre?, ¿retorna a la vida después de la muerte?... Las preguntas pueden ser tantas como las respuestas.
En todas las épocas y culturas se ha desarrollado la creencia de que existe otra vida después de la muerte. Unos se imaginan que, al morir el individuo, el espíritu se libera del cuerpo y se aleja al cielo, en tanto otros creen que el difunto se encarna en otra persona o animal, y vuelve a reiniciar un nuevo ciclo de vida en la Tierra. Si unos creen en la reencarnación, otros creen en la resurrección y la vida ultraterrenal. En el antiguo Egipto, cuyos sacerdotes desempeñaban un papel importante en todos los aspectos de la vida social y religiosa, las primitivas creencias estuvieron inspiradas en las fuerzas de la naturaleza, en el culto a los dioses cósmicos y en la creencia sobre la inmortalidad del alma. Las ideas religiosas y el concepto de pervivencia después de la muerte fueron algunas de las determinantes del carácter religioso y funerario del arte egipcio; la primera dio origen a los templos y moradas de los dioses, y la segunda motivó la construcción de las tumbas o moradas del "ka", pues según los egipcios, el hombre estaba compuesto de dos elementos: uno material, el cuerpo, y otro espiritual, el "ka" (hálito viviente). El difunto comparecía ante el tribunal del dios Osiris para responder de sus actos, que se pesaban en la balanza de la verdad. Si en la balanza sus obras eran halladas puras y buenas, entonces el espíritu del difunto gozaría de una vida feliz en el más allá. Pasado el juicio, se embalsamaba el cadáver, transformándolo en momia, y colocándolo en una tumba escultural, que representaba el retrato del difunto. Para los egipcios "la casa era el lugar de paso y la tumba una mansión eterna", por eso los monumentos funerarios podían ser de diversos tipos; habían desde las pirámides de poca altura hasta las pirámides mayores, donde se enterraba a los faraones con sus objetos personales.
El culto a los dioses cósmicos y la creencia sobre la inmortalidad del alma formaban también parte de las culturas precolombinas en América, Entre los incas se tenía la costumbre de momificar los cadáveres y de facilitarles todo lo necesario para una vida ultraterrenal. El inca, como el faraón, era tenido por autoridad suprema y su voluntad era la ley. Se lo consideraba la encarnación de la divinidad en la Tierra y, como a tal, se le debía culto y adoración, además de que el Inca tenía derecho a contraer matrimonio con sus hermanas legítimas para conservar su sangre real y su linaje divino. A la hora de su muerte, por vejez o enfermedad, era costumbre matar a sus concubinas para que lo acompañasen en la tumba y en el más allá. "Las mujeres eran embriagadas antes de ser muertas por asfixia, muchas veces soplándoles coca molida en la boca; luego las embalsamaban y las guardaban junto a los cuerpos de sus esposos" (Ellefsen B., 1989, p. 217).
Tampoco es casual que en el mundo de la literatura infantil, los personajes resuciten después de muertos. Si los adultos creen en la resurrección de Jesucristo, los niños creen en la resurrección de sus personajes ficticios, quienes están dotados de una vida eterna y de la facultad de resucitar sin que la muerte los haya afectado en lo más mínimo. Éste es el caso de Blancanieves, quien resucitó ante el príncipe que la desposa, del mismo modo como la bella durmiente fue despertada de un sueño (muerte), que se prolongó por el lapso de cien años. No es menos espectacular el retorno a la vida de Caperucita roja, quien fue salvada por el leñador de la panza del lobo.
En el análisis introspectivo de la bella durmiente, realizado por J.W. Heisig, se dividen las relaciones entre la vida y la muerte en cuatro etapas: "El cuento se abre con la temática de la realidad de la muerte. El rey y la reina, sabiendo que un día habrán de morir desean con pasión un hijo. El miedo de morir sin hijo es un miedo de morir para siempre (…) En segundo lugar, con el nacimiento de la criatura y el banquete fatídico, se nos informa que la vida empieza bajo la maldición de la muerte. -'La princesa se pinchará con un huso en cuanto cumpla los quince años, y caerá muerta'- recalca que la muerte no es opción libre, sino parte de un esquema regido por fuerzas fuera de nuestro control. Según el cuento de la bella durmiente, la maldición es acarreada por la decimotercera hada, quien no había sido invitada a la fiesta del nacimiento. Paralelismos de este tema, tanto en la mitología como en la superstición popular, son múltiples (...) En tercer lugar, el cuento sigue adelante, la muerte es traída por una vieja hilandera. Esta figura se remonta a otras parecidas en la 'Panchatantra', una colección de cuentos hindúes en la cual la hilandera es imagen de Maya, la diosa que hila el velo de la ilusión -el mundo sensible- (...) Esto nos lleva enseguida a la cuarta y última faceta del nivel cósmico del cuento: la muerte no es un término sino un estado de animación suspendida. De nuevo, no se trata de una teoría lógicamente presentada, sino de la dramatización de un deseo -esto es, el deseo de la inmortalidad-. Del mismo modo que el rosal muere en el invierno y renace en la primavera por el suave beso del sol, así la bella durmiente se despierta de su sueño invernal transformada en una fértil doncella primaveral; así también nosotros esperamos despertarnos un día más allá de la muerte. Esa esperanza espontánea -si bien es acrítica y sin pruebas- crea la ilusión de una resurrección enriquecida por haber sufrido una muerte que, según la perspectiva de los vivos, no es más que un hechizo malvado (Heisig, J.W., 1976, p. 45-47).
La muerte y la resurrección son también dos de los temas centrales en Blancanieves, la adolescente que, a causa de su juventud y belleza, es despreciada por su madrastra-bruja, quien, primero disfrazada de una vieja buhonera, intenta matarla con un corsé y un peine envenenado. Pero al constatar que Blancanieves es salvada por los siete enanitos, se disfraza de bruja y le ofrece una manzana envenenada, con la que Blancanieves se atora en la garganta y cae desmayada. La bruja se echa a reír: ¡Blanca como la nieve; roja como la sangre; negra como el ébano! ¡Esta vez no te resucitarán los enanos!. En efecto, ellos son incapaces de reavivarla, la lavan en vino y agua, y la tienden en un féretro de cristal, donde su cuerpo se conserva como el de una persona viva, hasta cuando pasa por allí un príncipe que, al sentirse enamorado de su belleza, decide transportar el féretro en dirección a su castillo. En el camino, como suele ocurrir en los cuentos populares, el féretro tropieza contra una mata y por la sacudida sale el bocado de manzana de la garganta de Blancanieves. Resucitada, se casa con el príncipe y la madrastra-bruja recibe el castigo que se merece: durante la fiesta le calzan zapatillas de hierro incandescente y así la obligan a bailar hasta que desfallece. Pasado el incidente, Blancanieves y el príncipe "viven, durante largo tiempo, felices y contentos"; un desenlace que, aun no siendo real, le permite al niño experimentar una catarsis de sus sentimientos y liberarse de los temores que le produce la muerte, que casi siempre está representada por personajes malignos, cuya imagen es la de una hada maliciosa como en "La bella durmiente", una madrastra perversa como en "La cenicienta", un lobo feroz como en "Caperucita roja" y una bruja envidiosa como en "Blancanieves".
En los cuentos populares existen también los personajes que, desde su ubicación ultraterrenal, siguen determinando sobre el destino de las personas que aún permanecen vivas, pues así como los adultos creen en la existencia de Dios y otros seres supremos, los niños creen en la supremacía de ciertos personajes que, a pesar de estar muertos, tienen la propiedad de comunicarse con los vivos; son personajes fantásticos que tienen la facultad de caminar, hablar y sentir como cualquiera de nosotros. En varios de los cuentos populares no faltan las madres muertas -simbolizadas por un rosal, un enebro o una ave- que se comunican con sus hijos. En Blancanieves la madre sigue viviendo convertida en planta. Incluso hay quienes están dotadas de la facultad de resucitar a sus hijos, tal cual ocurre en el cuento "El enebro", donde la madre concede vida a su hijo muerto. El deseo de una vida después de la muerte es uno de los temas centrales en varios de los cuentos de la literatura infantil, como lo es la representación de la muerte. En Cenicienta, las cenizas son un claro símbolo de la muerte y el luto. "Cenicienta lamenta la muerte de su madre buena y amable, quien la habría cuidado y protegido durante los tiempos felices. Las cenizas con que su ropa está cubierta representan el recuerdo feliz que el mundo ha pisoteado sin hacer caso de él. Así tres veces cada día vuelve a la tumba de su madre para llorar sobre su suerte, y cada noche duerme entre las cenizas" (Heisig, J.W., 1976, p. 65).
La muerte de un ser querido causa una profunda crisis emocional en el niño, quien no sólo tiene dificultades para describir sus sentimientos de manera verbal, sino que, a la vez, se niega a aceptar el hecho como un acto natural de la vida. Claro que más tarde, cuando supera su crisis emocional y acepta la pérdida de un ser querido, siente que la muerte es algo tan normal como inevitable; un proceso doloroso que contribuye a la formación de su personalidad y su maduración emocional, pues sin crisis no hay cambio, ni evolución, ni progreso. La crisis emocional es un proceso que aparece en algún momento de la vida y los cuentos populares, sin explicaciones eruditas ni recetas contra la muerte, plantean los problemas existenciales de un modo breve y conciso.
Para Bruno Bettelheim, "los cuentos de hadas transmiten a los niños, de diversas maneras: que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte intrínseca de la existencia humana; pero si uno no huye, sino que se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, llega a dominar todos los obstáculos alzándose, al fin, victorioso. Las historias modernas que se escriben para los niños evitan, generalmente, estos problemas existenciales, aunque sean cruciales para todos nosotros. El niño necesita más que nadie que se le den sugerencias, en forma simbólica, de cómo debe tratar con dichas historias y avanzar sin peligro hacia la madurez. Las historias 'seguras' no mencionan ni la muerte ni el envejecimiento, límites de nuestra existencia, ni el deseo de la vida eterna. Mientras que, por el contrario, los cuentos de hadas enfrentan debidamente al niño con los conflictos humanos básicos. Por ejemplo, muchas historias de hadas empiezan con la muerte de la madre o del padre; en estos cuentos, la muerte del progenitor crea los más angustiosos problemas, tal como ocurre (o se teme que ocurre) en la vida real" (Bettelheim, B., 1986. p. 15-16).
Aparte de los cuentos de hadas, existen otros cuentos populares en los que los muertos retornan a la vida convertidos en duendes o condenados, una suerte de personajes esotéricos que, en lugar de ayudarle al niño a liberarse del temor que siente ante la muerte, acentúan su miedo hasta el límite de las pesadillas. Se trata de cuentos de espanto y aparecidos que abundan en la tradición oral de varios países, donde existe una idea maniquea sobre la muerte, el infierno y el paraíso. Tampoco es casual que en el origen de muchos miedos infantiles encontremos conductas erróneas de los adultos, como eso de asustar a los niños con el lobo feroz si no comen, con el ogro malvado si se comportan mal, con la bruja errante si desobedecen a la autoridad de los padres, etc.
Por último, el temor a la muerte entre los niños varia de acuerdo a la edad y el contexto social en el cual viven; los más pequeños asocian la muerte con los personajes malignos creados por la literatura de ficción, en tanto los niños más grandes conciben la muerte como un proceso biológico normal, ocasionada por una enfermedad incurable o por el decaimiento inevitable de las funciones corporales. No faltan los niños que ven la muerte como el resultado de la violencia insensata generada por los hombres; más aún, si estos niños relacionan la muerte con las escenas de violencia que transmiten los medios de comunicación, ya que la mayoría de los niños, que carecen de un razonamiento lógico, confunden la muerte que se da en la vida real, con las escenas brutales y artificiales que producen las agencias comerciales en el mundo del espectáculo.
BIBLIOGRAFÍA
Bettelheim, Bruno: Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1986.
Ellefsen, Bernardo: Matrimonio y sexo en el incario, ed. Los Amigos del Libro, Cochabamba, 1989.
Heisig, J.W.: El cuento detrás del cuento, Ed. Guadalupe, Buenos Aires, 1976.
Johansson Birgitta, Larsson Gun-Britt: Barns tankar om döden, Ed. Engwall & Krantz Grafiska AB, Stockholm, 1976.
Encontrado en: http://www.expansion.nu/tinku/victor/lamuerte.htm

GESTO DE AMOR

PROPUESTAS METODOLÓGICAS

SINOPSIS Y FICHA TÉCNICA CUENTOS Y NOVELAS SELECCIONADOS

YO SIEMPRE TE QUERRÉ
Hans Wilhelm
Este libro es la historia de Elfi, la mejor perrita del mundo. Y también de la profunda amistad entre un niño y un perro. Se crían juntos, pero Elfi crece mas deprisa que su joven dueño, y después de una feliz vida de perro llega el momento en que Elfi se despide para siempre. Este libro muestra sobre todo la importancia que tiene expresar los sentimientos.
ISBN: 978-84-261-2404-3 Encuadernado en cartoné
32 páginas Formato: 23 x 18,5 cm



EL OTOÑO DE FREDDY, LA HOJA.
(Leo Buscaglia. 1986. Barcelona, Urano-Emecé)
Freddy es una hoja de un árbol. Como las demás hojas que le acompañan, va cambiando con el paso de las estaciones hasta caer finalmente en la nieve del invierno.

GALLONS DE TARONJA (EN CATALÁN)
Legendre, Françoise
Fortier, Natali

Petra vive en un pequeño pueblo al sur de Andalucía. Cada mañana su abuelo, Pepe Juanito, la despierta ofreciéndole una naranja acabada de coger del árbol. Después la ve irse hacia la escuela y por las tardes la espera en la plaza del pueblo. Pero una tarde Petra no encuentra a Pepe Juanito en su banco de siempre...
Páginas: 34
Editor: Tàndems edicions
Año: 2008

ET TROBO A FALTAR
Paul Verrept
Ed. Juventud. Barcelona, 2000
La Joana era la meva millor amiga. Però un dia, la Joana i els seus pares es van canviar de casa i van marxar. Em sentia estrany. Em penso que trobes a faltar la Joana, va dir la mare. Què vol dir trobar a faltar?Pensava en la Joana i també en l’avia. L’àvia es va morir.



Sapo y la canción del mirlo
Max Velthuijs
28 páginas
Tapa dura
ISBN 980-257-109-1
Un día de otoño, Sapo se encuentra con un mirlo tendido y quieto en la grama.
Llama a sus amigos pero ninguno sabe qué le pasa al pajarito. ¿Estará dormido? ¿Estará enfermo? Liebre se arrodilla junto al mirlo y anuncia que ha muerto. Entonces, los amigos entierran al pajarito y desean que descanse en paz después de haber cantado hermosamente toda su vida. Un libro que introduce con sutileza el tema de la muerte y termina con una celebración de la vida.



Páginas: 33
Editor: Ediciones Ekaré
Año: 2003
Precio: 12.00 Euros
Referencia:

NANA VIEJA
Wild, Margaret

Maravilloso cuento que nos explica la relación entre una abuela y su nieta que viven juntas. Y nos enseña los sentimientos que sienten la abuela y la nieta cuando la abuela ve cerca su muerte.




MEJILLAS ROJAS
Janisch, Heinz
Blau, Aljoscha; il.
Páginas: 32
Editor: Lóguez Ediciones
Año: 2006

¿Hay algo más bello que tener un abuelo que sepa contar las historias más disparatadas, los pequeños y grandes milagros y las aventuras más increíbles?
Las emocionantes historias entre el abuelo y su nieto, que cuenta Heinz Janisch en tonos tiernos sobre la infancia, la alegría, el amor, el adiós y las mejillas rojas, son ilustradas por Aljoscha Blau con dibujos y colores maravillosamente poéticos, convirtiendo Mejillas rojas “.en uno de los libros más bellos, donde el texto, los dibujos y la edición forman una unidad ideal" (Die Zeit, prestigioso semanario alemán).
"Mejillas rojas" ha sido distinguido con el Premio Bologna Ragazzi 2006.
Seleccionado para el Premio Alemán al Libro Infantil 2006 (álbum)
"La mágica conjunción entre texto, ilustraciones y edición ha dado como resultado este sobresaliente álbum de tintes poéticos y surrealistas que habla, entre otras cosas, de una hermosa relación entre un abuelo y su nieto, incluso más allá de la muerte..." (CLIJ , Marzo de 2007)(Leer reseña)
Heinz Janisch nació en 1960 en Güssing (Austria). Estudió filología alemana y publicidad en Viena. Ha publicado numerosos libros para niños y jóvenes, siendo traducido a varios idiomas y ha recibido importantes premios (entre ellos, el Premio Austriaco al Libro Infantil y Juvenil). Actualmente es también redactor jefe de una de las principales emisoras de la radio y de la televisión austriaca. Uno de sus libros más premiados y elogiados, ¡Zas, pum!, ha sido publicado también por Lóguez.
Aljoscha Blau nació en San Petesburgo en 1972 y vive desde 1991 en Hamburgo, donde estudió ilustración. Ha ilustrado muchos libros para niños y jóvenes, trabaja para varias revistas y publicó su primer libro infantil en 1997.


ANI Y LA ANCIANA
Miska Miles / Peter Parnall (Texto / Ilustraciones)

En el mundo navajo hay un tiempo para que cada cosa regrese a la tierra. La abuela las entiende; la madre de Ani también, pero Ani no. Ella no puede imaginar un mundo sin la anciana, que tiene tiempo para ayudar a cuidar a los borregos, para jugar y para reír con ella.
Una aproximación a la muerte y el tiempo desde la sabiduría de las culturas amerindias.
Colección: A la orilla del viento (infantiles) Serie: Los especiales de A la orilla del viento ISBN: 9681637488. Primera edición: 1992. Última edición: 1992

RAMONA LA MONA
Aitana Carrasco Inglés


Bruno pertenece a una gran familia: papá, mamá, abuelos y cinco peces de colores. Pero el tiempo pasa y las cosas alrededor ya no son las mismas. Un hermoso álbum sobre la vida, la pérdida y las sorpresas que traen los cambios.
Colección: A la orilla del viento (infantiles). Serie: Los especiales de A la orilla del viento. ISBN: 9681680278. Primera edición: 2006.Última edición: 2006


GALLEGO
A la orilla del mar
Juan Farias / Xosé Cobas (Texto / Ilustraciones)


Él lo sabía, O Rapaciño: cumplidos los noventa años, sabía que le quedaba poco por hacer. Pero tenía sus recuerdos: algunos lo alegraban, algunos lo entristecían, pero todos sucedían, cadenciosos, como la armonía, y esta es la historia, no una gran historia, no una gran pasión sino la verdadera historia de su singular vida.
Colección: A la orilla del viento (infantiles)
Serie: Los especiales de A la orilla del viento
ISBN: 9681682777




Páginas: 32
Editor: Barbara fiore editora
Año: 2007


El pato y la muerte.
Texto e ilustraciones de Wolf Ehrlbruch.
Jérez: Barbara Fiore, 2007

He estado siempre cerca de ti desde el día en que naciste… por si acaso- le respondió la muerte al pato al sorprenderse éste por su visita. Con esta naturalidad y delicadeza el autor llega a un lugar de difícil tránsito en la literatura infantil al presentar a la muerte como parte del itinerario de la vida. En pocas obras se enfoca este tema con tanta profundidad y desde un punto de vista tan íntimo. Con la precisión y el ingenio que le caracterizan a la hora de plasmar sentimientos, esta vez, Wolf Erlbruch se atreve a poner al lector infantil ante un hecho complicado de asimilar a tan temprana edad: la certeza de que en algún momento todos tenemos que desaparecer.

El inesperado encuentro de Pato con la muerte se convierte en una tierna relación. La muerte le acompaña y realiza junto a él sus quehaceres. De tanto hablar sobre ella a Pato le resulta fácil entenderla; hasta que un día siente frío y le pide que le transmita calor. Es el fin. La muerte lo despide, con tristeza, depositándolo en el río.

La propuesta estética de la obra destaca por su concreción y economía de medios reflejada en la total ausencia de fondos, circunstancia esta, que juega a favor de la sencillez y la claridad en la representación de conceptos. En esta sobriedad de medios expresivos, cabe destacar el uso de dos elementos recurrentes en la literatura y el arte: el río como vía canalizadora de encuentros y despedidas, y el árbol como representación de la sabiduría entendida como una atalaya que nos permite tener una amplia perspectiva de la vida.

La caracterización de la muerte también rompe tópicos, pues el autor sustituye los lúgubres y recurrentes atributos de este personaje, por otros cotidianos que la humanizan, todo ello sin que la imponente fuerza del personaje disminuya un ápice. Así mismo esta muerte sonríe con dulzura, lleva un tulipán rojo en lugar de la guadaña, va ataviada con una bata de cuadros y es mostrada como una figura próxima a través de sus proporciones, iguales, a las del pato protagonista.

La comprensión que desprenden sus palabras y lo trascendental de sus preguntas provocan la reflexión del lector en torno a un hecho biológico, la desaparición física, y a un concepto filosófico, la muerte como la no existencia.

Tras el fatal desenlace, anticipado desde su título, la última imagen plantea un final abierto. Un zorro y una liebre, un depredador y su presa, corretean premonitoriamente alrededor de la figura de la muerte que, indiferente continúa con su devenir diario. Una sensación de sereno desasosiego envuelve la lectura del álbum porque como todos sabemos la vida sigue para la muerte.








O
ON ÉS EL IAIO?
Cortina, Mar
Peguero, Amparo; il.

Esta es la pregunta que se hace una niña que hace unos días que no ve a su abuelo, no está. Pregunta a su madre, a su padre, a su abuela... y obtiene diferentes respuestas... hasta llegar a la suya propia
Páginas: 22
Editor: Tàndem Edicions
Año: 2005

Páginas: 153 . Editor: Cruïlla
FORA TRISTESA!
Tellegen, Tod

Esta historia la protagonizan un grillo triste, un elefante tozudo, y una hormiga lista... Pero no habla de animales, sino de personas que viven momentos no siempre fáciles de entender o de superar.Hacer un esfuerzo para tirar adelante, no perder la esperanza, contar con los que nos rodean... Todo esto nos puede ayudar a vivir contentos, y sobretodo a desterrar la tristeza. Relato alegórico. Recomendado para jóvenes a partir de 12 años

LA MUERTE PIES LIGEROS
Título: ´Liï ja ii tiï - La Muerte pies ligeros
Autores: Natalia Toledo, texto; Francisco Toledo, ilustraciones
Editorial: Fondo de Cultura Económica y Gobierno de Oaxaca
Edición: Primera, bilingüe: chinanteco y español, enero de 2006

Natalia Toledo escribió esta narración para niños a partir unos grabados hechos por su padre Francisco Toledo.

El cuento creado por Natalia es una recreación del juego infantil de saltar la cuerda, el salto lo hacen los animales, propios de las pinturas de Francisco. Allí saltan el conejo, la iguana, el sapo, el chango –mono-, el coyote, el lagarto y el chapulín. Y la convivencia con la muerte, que es parte de la cultura mexicana, porque lo era de las culturas mesoamericanas.

Se trata de una edición bilingüe: chinanteco – una de las lenguas indígenas que se conservan en Oaxaca- y español. Con las bellas ilustraciones del maestro Toledo. Todo un regalo para los niños, de todas las edades. Un edición de lujo, que difícilmente podrá llegar a las poblaciones indígenas donde se habla el chinanteco, en las serranías de Oaxaca.

La redacción es muy sencilla que incluye versos descriptivos del paisaje oaxaqueño.
Cito:

Lagarto de mil lagunas,
novio de la flor del fango,
no te vayas con ninguna,
come conmigo este mango.

Es un ejemplar de colección para disfrutar de la pintura de Francisco Toledo.







MARITA NO SABE DIBUJAR. Monique Zepeda. Fondo de Cultura Económica. Mexico, 1998


Marita tiene un tío pintor y quisiera ser como él. Pero ella no sabe dibujar: piensa una flor y le sale un garabato. Un día su tío pintor se va, y Marita pierde las palabras. Pero con ayuda de su abuela, que le regala una caja de botones; su hermano, que le da unas cuantas estrellas; su mamá, un montón de listones; su papá, unas acuarelas, y un amigo, que le regala unas cuantas verdades, Marita descubre algo tan bueno como dibujar.
Dos historias paralelas en este hermoso libro para el cual no hace falta saber dibujar.






Como todo lo que nace
Élizabeth Brami
Ilustraciones de Tom Schamp
Traducción de Esther Rubio y Miguel Ángel Mendo
Madrid: Kókinos. 2000
Si un adulto se encuentra ante la nada sencilla misión de explicar a los niños la naturalidad de la muerte, sin dudas Como todo lo que nace puede ser un verdadero auxilio para mostrar que el ciclo de la vida, inevitablemente, termina en la muerte. Este álbum, escrito por Élizabeth Brami, a la manera de un poema en versos libres, establece una analogía entre lo que sucede en el mundo de los animales, las plantas y los fenómenos naturales, y la existencia humana. Las imágenes creadas por Tom Schamp son de un gran impacto visual. Con colores contrastantes y formas claramente identificables para los niños, organiza sus composiciones como grandes posters, en los que está presente, a manera de símbolo recurrente un pequeño o gran signo de interrogación visible en el humo que escapa de la chimenea de una casa, en la trompa de un elefante o en la figura arqueada de una lombriz. Este libro, que tuvo su primera edición en Francia, ha sido traducido y editado en España por Kókinos. Y hay que señalar entre los aciertos de esta edición la elección de un nuevo título para la obra. El original Et puis aprés on sera mort, se transformó en el más positivo Como todo lo que nace, más en sintonía con el espíritu de las ilustraciones, en las que la presencia de las semillas (símbolo de germinación y nueva vida) es también un elemento reiterado.






















































LA TELARAÑA. Nette Hilton. Fondo de Cultura Económica. Mexico, 1997

Jenny nunca se molesta cuando tiene que quedarse en casa de su bisabuela Violet Anne. Ahí la esperan Bruma y Azafrán, las mascotas que viven en el jardín, y todos los tesoros que guarda Violet Anne. Pero en esta ocasión hay alguien más: Sam, la araña con siete patas. Sam no es una araña común: teje telarañas llenas de recuerdos para la abuela. Pero su última telaraña es tan especial que Jenny la conserva y la cuelga en la pared. Una telaraña compartida, llena de recuerdos para Violet Anne... y de consuelo para Jenny.
Una telaraña puede ser más fuerte que el acero cuando se convierte en un lazo entre dos seres humanos.





El cuaderno de Pancha
Monique Zepeda
Colección El barco de vapor
México D.F.: SM. 2001
ISBN 970-688-139-5

Me llamo Pancha. Me regalaron este cuaderno para
ver si se me aclaraban las ideas. No es tan fácil ser
niño: hay preguntas que no hacemos y cosas que queremos
saber. Hacemos y dejamos de hacer con tal de
que no se burlen los demás. Las niñas de cuarto son
aprovechadas. La maestra Zu, la que pinta flores en el
pizarrón, ha desaparecido. La nueva maestra es dueña
de muchos nubarrones. Y, por si fuera poco, Peter,
el más callado y el más valiente, ya no está. Por suerte,
poniendo palabras en este cuaderno he ido entendiendo
un poco más. (Premio El Barco de Vapor, 2000.)





L’HERÈNCIA. Jaume Cela. Editorial Cruïlla. El vaixell de vapor. Barcelona, 2005
En Tolinet i la Tolineta són dos ratolins bessons molt espavilats que queden orfes. El seu pare, en Tolinoteixerit, decideix que en Bigotis-de-seda, un gat a qui, tot i ser el seu "enemic", admira pel seu bon cor, és qui millor podrà fer-se’n càrrec quan ell falti i li ho fa saber per mitjà d’una carta que deixa escrita pocs dies abans de morir.
La primera intenció d’en Bigotis-de-seda, quan rep la visita dels dos ratolins, és menjar-se’ls, però a mesura que passen els dies els agafa afecte i els adopta.
El gat comença la seva tasca de pare explicant a en Tolinet i a la Tolineta que el seu pare s’ha mort, i ho fa amb una gran sensibilitat i amb molta senzillesa. Els explica d’una manera entenedora i natural que el seu pare no tornarà, però que sempre estarà al seu costat.
El llibre mostra el sentit de la mort i la presenta com un fet natural amb el qual hem d’aprendre a conviure, malgrat que sempre és un esdeveniment dolorós.
També hi són presents l’estimació, l’amistat, el valor de la diferència, la tolerància, el respecte als altres…





UN VERANO PARA MORIR. (2002) Lois Lowry . León: Everest

Este libro va dedicado a todas aquellas personas que durante su vida han perdido un familiar, de una manera muy trágica.
Un verano para morir, de Lois Lowry, nos cuenta la historia de una chica preadolescente de 13 años, que se va a un pueblo a pasar las vacaciones de verano con sus padres y con su hermana mayor.
El padre es escritor, es decir, que necesita mucho tiempo y soledad para poder escribir el libro, esto hara que la chica más joven de a dar paseos por el pueblo, conociendo a personas muy extrañas, pero que después influirían en su vida.
En el transcurso del verano, la pre-adolescente se dara cuenta, de la importancia de la vida, y de la enfermadad progresiva que tiene su hermana.



EN UN BOSQUE DE HOJA CADUCA. Gonzalo Moure. III Premio Anaya de Literatura infantil y Juvenil. Anaya. Madrid, 2006. ISBN: 8466753532. ISBN-13: 9788466753531

Lucía Alfaro todavía conserva el cuaderno de tapas negras de su niñez, en el que anotó con detalle las observaciones que realizó en un bosque de hoja caduca.
Lucía rememora aquel verano, en el que disfrutó de la compañía y la amistad de Tsipi, el ruiseñor que vivía en el claro del grosellero, y que le permitió abandonar la infancia sin olvidar quién fue y descubrir que, tanto para el hombre como para el pájaro, la vida es aprendizaje, dolor, amor y muerte. Lo vivido y lo soñado en la infancia tiene en el recuerdo el camino para recuperarlo, y en la escritura, el medio para transmitirlo.



MENSAJE CIFRADO
de Marta Zafrilla
Edita: Ediciones SM
Madrid, abril de 2007.
ISBN: 978-84-675-1851-1

Dos vidas se encuentran alrededor del juego de la oca, en un tiempo en el que los juegos digitales, lo inmediato, lo breve, lo dominan todo. Esas dos vidas son las de un abuelo y su nieto. Un abuelo con muchos recuerdos y un nieto, Santiago, que nace a la vida, y que mantienen y largas sesiones de oca. El tablero les une, y alrededor del tablero, esos recuerdos giran alrededor de la Guerra Civil española, del encarcelamiento de inocentes, que me toca tan cerca por mi propio abuelo, la búsqueda del pasado, sin dejar de recordarnos que estamos en el siglo XXI, que Santiago navega por Internet, y el futuro que se abre a un joven que estaba muy unido a su abuelo, para demostrarnos que nadie conoce a nadie, como destaca los créditos del libro.

El viejo tablero de la oca, que el abuelo compró su primer día de libertad, el breve mensaje que se encuentra Santiago cuando acude a apropiarse del juego, tras la muerte de su abuelo, y otros breves mensajes que va encontrando, le llevarán a resolver un enigma y descubrir un secreto que permanecía oculto desde aquellos lejanos años de la década maldita de la Guerra Civil. Como la autora misma dice, los puzzles son muy importantes para la organización mental y argumental de los futuros escritores, porque los habitúa a construir mundos a base de encajar piezas sueltas.

Que nadie espere que la resolución de los enigmas le deje con la boca abierta, no. Ni una trama enrevesada y barroca, tampoco. Es más sencillo y más fluido. Y al final, al final, parece que se queda abierto. ¿Habrá continuación? No lo creo necesario, pero eso depende de ella y de SM, pues el mercado manda.

Para finalizar diré que me han gustado los guiños que Marta Zafrilla hace a determinados autores y a personas que conoce: Antonio Parra, Rubén Castillo, a ese funcionario del Ayuntamiento llamado Luis, que tanto me recuerda a otro Luis de otro Ayuntamiento, donde ella ahora reside... En fin, espero que me responda al correo electrónico que le remití y podamos comentar estos aspectos.

LA AUTORA.
Marta Zafrilla es escritora, diseñadora y redactora creativa. Fue premio autor revelación en 2006 por el poemario Toma sostenida, de la Editora Regional. Y ganó el premio Gran Angular 2007 por la novela que comentamos esta semana, Mensaje cifrado. Actualmente vive en Molina de Segura.



El Cementerio del capitán Nemo. Miquel Rayó. Edelvives. Zaragoza 2004


Durante esos años que marcan el final de la infancia, Miguel descubre, gracias a su abuelo, los libros de aventuras, el mar, la pesca, los fósiles, los pájaros... Conoce, junto al Mediterráneo, historias y leyendas, miedos inexplicables y la emoción de cruzar miradas, cargadas de ternura, con María, esa chica llegada al pueblo el último verano. Veranos necesarios para sacar a la luz el oculto cementerio del capitán Nemo.

Miquel Rayó nace en 1952 en Palma de Mallorca. Licenciado en Ciencias de la Educación, trabaja en un programa de orientación a la Universidad. Escribe habitualmente relatos para niños y niñas. Aficionado a la observación de las aves en su medio natural, otorga a la conservación de la naturaleza un lugar protagonista tanto en su vida como en su obra. Por su labor como escritor ha recibido varios premios importantes.









EL MANDARÍ I JO
Relata la història d’una maistat entranyable que neix entre dos persontages dissemblants i solitaris: un titella xinès que giravolta perdut pel món i un nen sense alegria que malviu traumatitzat per la mort accidental de la seua mare de la que ell es culpabilitza. Malgrat el seu plantejament dramàtic, el relat és positiu i en molts moments és irònic i divertit. El protagonista recupera l’esperança i l’alegria de viure i acompanya al titella al seu paradía perdut: la Xina imperial

ROSA Mª COLOM
Escriptora. Tot i estudiar Magisteri a la Universitat de les Illes Balears, no ha exercit mai de mestra. La seva obra es caracteritza per l’element imaginatiu i, a excepció de la novel•la L’acordionista al fons del llac (Caixa de Balears, 2003), tots els seus llibres estan destinats al públic infantil i juvenil. Amb El mandarí i jo (La Galera, 1992) va obtenir el Premi Guillem Cifre de Colonya. Des de llavors ha continuat publicant i ha rebut, entre altres, el Premi Empar de Lanuza amb Ales de papallona (Ajuntament de Meliana, 1995). Entre els seus darrers títols destaquen La perversa Caputxeta (Bromera, 2003), on ens dibuixa una Caputxeta que potser no és tan innocent com ens havien explicat o el recull d’històries inquietants plenes de fantasmes, Divendres 13 (Bromera, 2003)









COM UNA JOGUINA TRENCADA
Jaume Cela




Martes con mi viejo profesor
Mitch Albom
Oc�ano-Maeva. M�xico, 2001. 224 p�gs.

He aqu� un relato fuera de lo com�n. Se trata de una historia real de nuestra �poca. Morrie Schwartz es un hombre nada excepcional y por ello totalmente extraordinario, profesor de sociolog�a ahora al borde de la muerte. Cuando Mitch �un antiguo alumno suyo� se entera por un programa de televisi�n nacional (E.U.), decide regresar a ver a su maestro preferido de la universidad. Ese reencuentro cambiar� su vida y la de muchos otros: asistir� a la preparaci�n de Morrie para la muerte y, tambi�n, a su funeral. En el transcurso se desarrollar�n las lecciones (nada ordinarias) m�s importantes de su vida con temas poco comunes: el mundo, la cultura actual, el sentimiento de l�stima hacia uno mismo, el arrepentimiento, la muerte, la familia, las emociones, el miedo a la vejez, el dinero, el amor, el matrimonio, el perd�n... Son di�logos amistosos, casi paterno filiales, en dosis aptas para cualquier persona. Un personaje profundamente humano cuya vida har� reflexionar a todos. Un ejemplo vital y pedag�gico (�qui�n es el mejor profesor?). Deliciosa y entra�ablemente escrito, el relato nos muestra la riqueza de la vida normal, nada excepcional, alejada de las exigencias ��sas s� extraordinarias de la civilizaci�n inhumana a la que pertenecemos






Las Intermitencias de la Muerte
Autor: José Saramago
Resumen:
En un país cuyo nombre no será mencionado se produce algo nunca visto desde el principio del mundo: la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos. Sobran los motivos. Si es cierto que las personas ya no mueren, eso no significa que el tiempo haya parado. El destino de los humanos será una vejez eterna. Se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los "acuerdos de caballeros" explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias; los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles. Hasta el día en que la muerte decide volver...Arrancando una vez más de una proposición contraria a la evidencia de los hechos corrientes, el Premio Nobel de Literatura José Saramago (Azinhaga, 1922), desarrolla una narrativa de gran fecundidad literaria, social y filosófica que sitúa en el centro la perplejidad del hombre ante la impostergable finitud de la existencia. Parábola de la corta distancia que separa lo efímero y lo eterno, 'Las intermitencias de la muerte' bien podría terminar tal como e mpieza: "Al día siguiente no murió nadie"


LA CASA DEL ACANTILADO

Autor:


Miren Agur Meabe

Ilustrador: Tino Gatagán

ISBN: 84-236-7670-6
Premio Euskadi de Literatura Infantil y Juvenil 2002
«Me llamo Joana. He regresado hace poco, tras pasar algunos años lejos de aquí. He vuelto a mi pueblo. Traigo el cuaderno, mi cuaderno violeta, refugio de todos los ángeles y demonios de mi vida. Estoy en el acantilado. No me ha vencido la oscuridad. Estoy aquí. Y en este cuaderno está escrita mi historia. Tenía entonces dieciséis años. Dieciséis años...» Una apasionante historia de amor y terror, un amor que tendrá que luchar contra una maldición, un misterio antiguo que aún busca sangre...








Me'n vaig
Autor: Jean Echenoz
Col•lecció: A Tot Vent [Núm 42 ]
Traducció: Ginés, Maria

Un diumenge a la tarda, Félix Ferrer diu a la seva dona: "Me'n vaig." Té una afecció cardiaca i el metge li ha recomanat repòs: si vol arribar a vell, ha de començar immediatament a cuidarse. I Félix Ferrer, un galerista d'art més aviat cínic i indolent, se'n va. I se'n va ben lluny: al pol Nord, on sota la blancor geogràfica d'hospital espera un tresor amagat des de fa mig segle. Com més dades ens dóna Jean Echenoz del galerista expedicionari, més van creixent i multiplicant -se els enigmes. M'en vaig ha estat considerat el llibre més divertit i alhora més trist del gran novel•lista francès.


PEDRO PÁRAMO
Juan Rulfo. Ediciones Cátedra. Madrid, 1997
Si la muerte es la gran enseñanza del desapego, supongo que la vida es como un largo adiós, donde el principio de realidad se torna en base a experiencias y rupturas. Donde somos más viajeros del tiempo que del espacio. La muerte cobra vida en Comala, un lugar separado del mundo donde el tiempo deja de ser lineal y un Juan Rulfo que inicia una corriente donde el realismo surge a partir de la imaginación y la magia. El manejo simultáneo del tiempo y la concisión del lenguaje, esa en la que se dice mucho con pocas palabras…. hacen de Pedro Páramo una obra simplemente extraordinaria y a partir de esta, el realismo europeo da paso al realismo mágico latinoamericano, donde la magia nunca deja de ser algo real.

Juan Preciado inicia el viaje al infierno y en busca de su origen llega hasta Comala. En este lugar, según su madre Dolores, se ventila la vida como si fuera un puro murmullo. La muerte tiene voz y el drama de violencia con el que cada personaje crece en la historia te deja con un ánimo encogido y a la vez inquieto por continuar la lectura. Dentro del contexto, la Revolución Mexicana estaba inmersa como consecuencia, en la violencia oculta de cada personaje, el allanamiento, la violación, el asalto; son estados constantes dentro de la obra. Y el contexto no difiere de la realidad interior de cada personaje, como aquella línea en la que el hijo de Pedro Páramo expresa el resentimiento ante el padre ausente: “Un rencor vivo”

Un rencor vivo surgirá siempre de no tener la capacidad de cerrar ciclos o asimilar experiencias y cuando no se asimila una experiencia se tiende a repetir y a propiciar. En Pedro Páramo la huella de abandono de cada personaje esta latente en cada línea, haciendo del rencor lo único vivo entre los muertos









TE LO CONTARÉ EN UN VIAJE
Carlos Garrido
Crítica. Barcelona, 2002
Hay muy pocas personas que hayan sabido extraer del sufrimiento por la pérdida de un ser querido sentimientos y emociones positivas para el porvenir. Carlos Garrido es una de esas personas. En su libro Te lo contaré en un viaje, relata su descenso a los infiernos, un descenso que paradójicamente no culmina en tinieblas sino en la luminosidad de la ausencia convertida en amor. En el verano de 1997, la vida del escritor y periodista nacido en Barcelona en 1950 sufre un vuelco terrible cuando a su hija Alba, de veinte años, se le diagnostica un tumor maligno en el cerebro. Ya no le será posible regresar a lo que era y pensaba antes de asumir el enorme obstáculo fibroso que el destino alzaba frente a él. Al contrario, su papel de padre revestirá desde entonces una significación especial. Luchará a brazo partido para que la vida de Alba no se resuma en el abismo de una enfermedad asesina. Para que ella mantenga la voluntad de vivir, para que no pierda la esperanza, para que se enfrente a su vida breve con la plenitud y el saber de una mujer madura que todo lo ha conocido, incluso lo que jamás podrá llevar a cabo en el tiempo y en el espacio de eso que llamamos realidad.
Carlos Garrido nos cuenta el viaje de un padre y una hija que, por un lado, encierra todos los viajes que hayamos podido hacer con nuestros hijos y en los cuales íbamos a revelar algo sobre nosotros y ellos que al final, sin saber muy bien por qué, no llegamos a decir; y por otro, resulta a la vez un viaje fabuloso, mítico. La hija es la protagonista, y el padre el narrador que la acompaña hasta el momento en que deben separarse. Podemos imaginar el enorme esfuerzo que ha supuesto para su autor escribir este libro. Pero sólo los libros escritos con sangre, sudor y lágrimas merecen la pena. Sólo esos libros calan hondo en el lector, sólo ellos le hacen crecer emocionalmente. Te lo contaré en un viaje es un testimonio desgarrador en el que cabe la "canica saltarina de la risa", la admiración, el entusiasmo, la sorpresa, la música, el rostro entrañable de aquel Piolindo de los dibujos animados. Es un libro que no dobla la cerviz ante la muerte, más bien la contempla como se observa a media altura el vuelo inaudible de una mariposa una rutilante mañana de primavera.
Pero para llegar a ese punto el padre y la hija cambiaron mucho, transformando su relación en increíblemente estrecha y única. Hasta el extremo que el libro que hubiera querido escribir su hija lo acabó escribiendo él para hablarnos de aquellos momentos inasibles, de comunicaciones mágicas, de sueños con niñas y mariposas, de presentimientos que aciertan más que la razón. Y sobre todo, de la potencia balsámica del amor. Ni las operaciones, ni los médicos, ni los curanderos, ni los monjes budistas ni los desesperados gestos de superstición pudieron evitar que Alba abandonase nuestro mundo. Ahora bien, ¡qué vestigios extraordinarios de ella nos ofrece este libro! Vestigios de fortaleza, sencillez y armonía, pues así son los rasgos del estilo gracias al cual su padre ha podido recrear una lucha en la frontera entre el amor y la muerte. Cuando Garrido nos dice que el amor que no se exterioriza se pierde en el vacío, está poniendo el dedo en la llaga de las relaciones entre los padres y los hijos. Por eso se detiene en detalles en apariencia insignificantes, como las miradas, los olores, los roces, el aire, el color de los sueños que se comparten.
El sufrimiento provocado por esa enfermedad, el cáncer, suele trastocar la relación con los demás. A Alba le enseñó “a salir de sí misma”, y lo mismo hizo con el autor de este libro que a todos nos concierne. Ya era hora de que alguien rompiese el hermetismo que rodea la muerte de un hijo con un testimonio cuya vocación es universal en lugar de privada. Quebrando la cáscara amarga del dolor con una piedra de apego a la existencia, Carlos Garrido nos ha hecho un pequeño gran regalo. Te lo contaré en un viaje nos transporta a un mundo donde la ternura y la comprensión, la piedad activa, derriba las ilusorias murallas de la soledad que nosotros mismos tejemos para protegernos ¿de qué? Ahora, el viaje consiste en leer este libro y luego contarnos a nosotros mismos la intensidad que nos ha hecho sentir.



Título: La muerte de Ivan Ilitch
Autor: Lev Tolstoi.
Salvat Editores. Biblioteca Básica Salvat, nº 4. Estella, 1985.
Traducción: José Laín Entralgo.


Imprescindible para aproximarse a las vivencias del paciente que sufre una enfermedad mortal. Tolstoi describe magistralmente el proceso de un funcionario de la alta burguesía rusa, Iván Ilitch, desde los primeros síntomas, hasta su muerte por cáncer. Rodeado de las comodidades y recursos reservados a los ricos, Iván Ilitch se encuentra sólo, rodeado de la famosa "conspiración de silencio". En párrafos esclarecedores, se nos narra la incertidumbre y la angustia que rodea al enfermo que sabe que se muere y no puede compartir sus temores con nadie. El progresivo aislamiento y abandono de Iván Ilitch terminan por hallar cobijo en uno de sus propios criados.
La mayoría de los párrafos del libro servirían para ejemplificar cada una de las diferentes fases descritas por E. Kübler Ros y, de hecho, aparecen en la mayoría de los tratados de cuidados paliativos:
«La mentira, esa mentira adoptada por todos, de que sólo estaba enfermo, pero que no se moría, que bastaba que estuviese tranquilo y se cuidase para que todo se arreglara, constituía el tormento principal de Iván Ilich. Le constaba que, por más cosas que hicieran, no se obtendría nada, excepto unos sufrimientos aún mayores y la muerte. Lo atormentaba que nadie quisiera reconocer lo que sabían todos e incluso él mismo, que quisieran seguir mintiendo respecto a su terrible situación y lo obligaron a tomar parte en aquella mentira. La mentira, esa mentira que se decía la víspera misma de su muerte, rebajando ese acto solemne y terrible hasta igualarlo con las visitas, las cortinas y el esturión para la comida..., hacía sufrir terriblemente a Iván Ilich. Y, cosa rara, muchas veces, cuando veía que trataban de seguir engañándole, estaba a punto de gritar: "¡Cesad de mentir! Vosotros sabéis, lo mismo que yo, que me muero. ¡Al menos, cesad de mentir!". Pero nunca había tenido el valor de hacerlo».