viernes, 13 de febrero de 2009

LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL Y LA MUERTE

EVA JANOVITZ
Ediciones SM de México
Antes de empezar quiero agradecerles a todos los presentes la oportunidad que
me han dado al permitirme participar en este encuentro; y de manera especial a
Rosa y a Mar, porque de no ser por ellas seguramente no tendría el honor de estar
hoy aquí y formar parte del programa de este importante evento.
Vengo con el humilde gusto de compartir mi trabajo, mi experiencia y también
mis grandes preguntas sobre un tema que en mis casi treinta años de trabajo
vinculado con la lectura y la formación de lectores, nunca había abordado de
manera específica y sistemática. Por ello va un agradecimiento más, pues, como
decimos en México “no estoy yo para contarles y ustedes para saberlo” pero para
elaborar mi intervención tuve que meterme seriamente y durante varios meses y
de diferentes formas a un tema que antes de ponerme en contacto con Mar me era
casi imposible pensar. Ni se diga que pudiera imaginarme abordarlo en una
conferencia. Simplemente he sido una más de las educadoras y promotoras que
han guardado silencio ante el tema, a pesar de contar en mi biblioteca personal
con la gran mayoría de los libros de los que hablaré y que debo confesar, hasta
ahora no había puesto a circular de la misma manera que otros, que también tratan
temas difíciles. En lo más profundo de mí ser nunca me fueron indiferentes estos
libros, pero guardé silencio como parte de un profundo y sensible miedo al tema.
. Así que ustedes pueden comprender que para mi el verdadero reto de
participar con una exposición en estas jornadas, no ha sido estar hoy aquí, sentada
compartiendo gratos momentos con personas entrañables; sino haberme dedicado
a la preparación de este tema; haber buscado e integrado algunos de los libros
para niños y jóvenes que lo abordan, los cuales he tenido que releer desde otra
mirada,: organizar material, hablar y entrevistar a diferentes personas entre ellos
autores de libros para los niños y promotores de lectura. No me fue suficiente esto
y pude hacer algunos talleres con niños y sus mamás, en fin…me he metido en el
tema a tal grado que tengo que reconocer que de todo esto he salido muy
retribuida al lograr, entre otras cosas, hablar sin temor y abiertamente sobre el
tema, y quizás por ello “los fantasmas” se han empezado a ir. Mi compromiso con
ustedes es continuar estudiando y trabajando para que en el año 2006 realicemos
un evento parecido en México.
Antes de entrar de lleno con el tema de la muerte y la literatura, hay algo más
que quiero compartir con ustedes y es un poco de mi infancia, como dice Graciela
B.Cabal, esa patria secreta que todos compartimos, sin duda, la mía tiene que ver
con mi pasión por los libros y con la formación de lectores. Los libros, desde mis
recuerdos más lejanos, siempre han estado presentes en mi vida, fueron y siguen
siendo objetos insustituibles, siempre incondicionales y fieles.
Nuestra íntima relación con la literatura suele estar vinculada a otras personas:
algunas veces pueden ser los padres u otros familiares, otras, en general y
desgraciadamente las menos, recordamos a alguno de nuestros maestros. Pero ya
sean familiares, maestros, amigos, sólo son aquellos para los que la lectura es el
pan de todos los días.
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Yo, por supuesto que tuve un extraordinario e inolvidable ejemplo, fue mi
abuela paterna, que leía libros gordos, bien gordos en un idioma difícil como es el
húngaro. Mucho antes de aprender a leer, me impresionaba su relación con los
libros, ella, al terminar sus labores o cuando podía escaparse clandestinamente,
corría a un sillón junto a la ventana, donde siempre estaba ese libro en turno,
enorme, ella lo abría, clavaba su vista de inmediato, mientras se iba sentando en
su sillón, como si no quisiera perder un solo segundo; mientras, lentamente, y
como si fuera un movimiento automático, dejaba en su regazo el pañuelo bordado
en tela que le servía de separador. Nunca supe que leía, pero yo podía entender en
su mirada, en su tranquilidad corporal, que ese rito del libro, esa relación que ella
tenía con los libros era quizás lo más importante en su vida. Las páginas del libro
en turno pasaban con rapidez y a mi me encantaba mirar como avanzaba y
cambiaba de lugar el pañuelo...Cuando aprendí a contar, contaba las páginas que
habían pasado y me impresionaba que hubiera leído tanto, tan rápido, esas
páginas de papel delgado con letras pequeñitas.
Se desde hace no demasiado tiempo que mi abuela no hubiera interrumpido
sus lecturas muchas veces, de no ser porque como buena esposa y madre
abnegada en el momento en que mi abuelo o mi tía la llamaban, colocaba el
pañuelo en donde tenía que dejar de leer y acudía al llamado. Yo varias veces vi.
Como la sacaban de esos momentos seguramente maravillosos para ella y la hacía
regresar a una rutinaria realidad. También llegué a pensar que era muy paciente
con todos nosotros, cuando sin jamás quejarse y mucho menos tardarse, dejaba
nuevamente su libro en el sillón.
Recuerdo que cuando esa servilleta quedaba ya en las últimas páginas de los
libros significaba que estaba a punto de terminarlo, porque con el tiempo me fue
cada vez más evidente que paraba de leer como si de verdad no quisiera que se
terminara el libro, solía quedarse pensativa, su mirada se perdía y con un gran
cuidado cerraba el libro y lo tomaba entre sus manos. Cuando se daba cuenta que
yo estaba allí muy pendiente de sus movimientos, ella me sonreía y me pedía que
la acompañara a cambiarlo a la biblioteca. Yo le festejaba su hazaña… ¡cuantas
veces no intente meterme en su cabeza para saber lo que estaba pensando! Nunca
lo supe, pero hace ya algunos años empecé a entender que los libros son objetos
muy extraños, que están tejidos no sólo desde el autor, sino que se construyen y
reconstruyen con la vida de cada uno de los lectores. Se convierten en espejos, a
tal grado que nos permiten escucharnos profundamente y mirar de frente, a veces
hasta compartir con otros una intimidad que rara vez nos imaginamos y mucho
menos somos capaces de comprenderla.
Yo quería aprender a leer, para leer los libros de mi abuela, o mejor dicho para
ser como ella. Quien a pesar de mis ruegos nunca me leyó en voz alta y a cambio,
fue capaz de suspender su lectura, dejar el libro en el piso y abrazarme, entonces
me permitía sentarme en su regazo para que ella me hiciera cosquillas. Mi abuela
sobrevivió a dos guerras, y quizás como muchos sobrevivientes, los libros fueron
vitales para seguir vivos, no sólo durante la guerra, sino también durante la pos
guerra; y como en el caso de mi abuela para soportar todo lo que significa dejar el
lugar en el que hemos nacido, para nunca más volver.
Hoy se que en la ternura, paciencia, silencio y en su sonrisa, hubo una vida que
aun ahora no logro terminar de imaginármela. A estas alturas y en estos momentos
yo también me pregunto ¿Dónde está mi abuela?
Por eso el trabajo que vengo a compartir con ustedes es como una colcha hecha
de trocitos de tela, que para unir un trocito con otro he tenido que echar mano de
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la memoria, de mis propios recuerdos, de los libros, encontrarme con escritores y
lectores e iniciar un proyecto personal que cada vez me entusiasma más.
Estar hoy aquí no es un hecho casual, tiene magia, por eso y aunque a lo mejor
algunos de ustedes conozcan la versión de Mar, permítanme quitarles unos minutos
para contarles mi versión sobre por qué y cómo estoy hoy en Valencia. Justamente
las razones por increíble que parezca, son las mismas que me han mantenido ya
treinta años vinculada a la formación de lectores y a la literatura infantil y juvenil
de manera profesional. Déjenme les cuento.
Conocen el libro ¿Donde está el abuelo? Un excelente libro escrito por Mar
Cortina que llegó a mis manos con otros 4000, para ser valorado y considerado
para las bibliotecas de todas las escuelas públicas de mi país. El proceso de
selección de los libros es muy complejo, sin embargo puedo decirles que tienen
oportunidad de participar todos los libros escritos en español... El libro de Mar en
un principio fue inscrito en la categoría de Vida Cotidiana correspondiente al género
Literario, sin embargo durante el proceso de selección que finalmente es un proceso
donde se leen, se discuten, se fundamenta cada una de las propuestas y después
de varios días de revisión del libro, quedó seleccionado en el género de libros
Informativos en la categoría de Las Personas. No hubo un consenso total, pues
había personas en el equipo que decían que la historia no se sabía si era real, los
argumentos de por qué este libro si debía de quedarse en ese género y categoría,
me convencieron y asumí la responsabilidad., pagando la cuota de culpas que le
quedan a uno cuando tiene que decidir por muchos niños.
Las cosas quedaron así hasta noviembre del año pasado durante la Feria
Internacional del Libro en Guadalajara, México, donde se hizo una presentación de
los libros de las Bibliotecas de aula y escolares. Para hablar de los libros
informativos un científico, especialista en el tema, al terminar su brillante
participación después de decir que ¿Donde está el abuelo? Era un libro que retaba
la inteligencia natural de los niños, leyó en voz alta el libro. Más de cien personas
nos quedamos mudas, en medio de ese gran silencio, todos los que estábamos
presentes, nos quedamos clavados en nuestros asientos. Me sentí muy afortunada
de haber estado presente en esa presentación y también para mí, en ese momento,
desaparecieron todas las culpas y me quedó totalmente claro que había sido un
acierto la decisión de dejar el libro en esa categoría.
En esa feria y por las casualidades y sorpresas de la vida conocí a Rosa, editora
del mencionado libro (y de otros tantos que considero también maravillosos, ella
tiene una gran sensibilidad y conoce bien a los niños, pues de los tres libros que
presentó los tres han sido ya seleccionados en México y me imagino que aquí en
España también ocupan un lugar importante). Con Rosa charlamos mucho, ella
sabe que todo lo que les acabo de contar, es verdad, casi sin exageraciones.
Cumplió su promesa de ponerme en contacto con Mar y a finales del año pasado
iniciamos las dos una conversación por correo.
Lo primero que le pregunté fue si la historia narrada en su libro era real.
Comprobé que el abuelo del libro era la abuela de Mar y que a través de este libro
ella había podido despedirse de su querida abuela.
Toda esta experiencia me dejó tranquila y satisfecha, a partir de ella me
fortalecí profesionalmente: había arriesgado y había sido muy positivo, y también
podía empezar a reconocer que tantos años de escoger libros para otros, sobre
todo para niños y jóvenes, me habían permitido desarrollar una “intuición”
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importante y una escucha fundamental. Pero quizás lo más importante es que había
empezado a pensar de manera particular en el tema de la muerte.
Mi primera tesis es reconocer que en la literatura infantil los libros que
abordan este tema, estoy segura que están escritos desde una real y
profunda historia personal de alguien que ha vivido la experiencia de haber
pasado por una perdida importante en su vida.
Volviendo al libro de Mar, es evidente que los niños y quizás también los
adultos, unas de las preguntas obligadas que nos hacemos cuando alguien se
muere es dónde está ahora el que murió, a dónde se va. Este libro hace un
recorrido por las respuestas que los familiares más cercanos suelen darnos.
Respuestas que demuestran, que por lo menos los vivos desconocemos ese lugar
que en mi país se llama Axtlán, o lugar de los muertos
Me parece afortunado que la literatura aborde estas preguntas, son preguntas
donde lo que menos importa son las respuestas, lo realmente importante es la
reflexión que nos provoca y la posibilidad de hablar sobre el tema.
Los niños que han leído ¿Donde está el abuelo? empiezan a hablar de sus
propias pérdidas y aquellos que aun no las han tenido, tratan de responderse a si
mismos lo que ocurre cuando alguien se muere, y empiezan a reconocer que esto
ocurre. Entre otras cosas este libro tiene un excelente y afortunado título.
En este sentido de hacernos preguntas creo que es momento de pensar en ¿por
qué son importantes los libros para niños que tocan el tema de la muerte?
La literatura tiene muchos aspectos que la hacen entrañable:
• nos habla en primera persona
• nos invita a colocarnos en el lugar que nosotros elijamos,
• aborda temas de los que no suele hablarse, temas tabú
• el lector a través del libro crea un mundo propio
• nos puede emocionar
• es un territorio de libertad donde no podemos controlar lo que
pasa con cada lector(por eso para muchos adultos resulta
peligroso abordar temas difíciles)
• la literatura nombra lo innombrable
Y como si fuera poco, los mejores libros pueden ser leídos por cualquier
persona, sin importar la edad, porque estamos hablando de una literatura de
calidad que rompe las fronteras entre lo que es para niños y lo que es para adultos.
Empecemos pues a ver libros, lectores y a conocer algunas reflexiones de los
autores con los que pude hablar.
La muerte es un tema que puede abordarse desde muy distintos escenarios.
Esto es algo que descubrí pensando y leyendo para esta intervención, por eso voy a
mostrarles diferentes ejemplos de esto.
He organizado los libros con la idea de facilitar su revisión, pues evidentemente
hay grandes diferencias.
LA MUERTE DE LOS ABUELOS Y BISABUELOS
Quizás este es uno de los temas más recurrentes, lo cual parece lógico pues es
“natural” y posible que a los nietos y bisnietos les toque vivir la pérdida de un
abuelo, me llama un poco la atención que en este caso los personajes suelen ser
personas y no animales, como veremos más tarde en otro tipo de pérdidas.
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En primer lugar quiero contarles algo sobre un libro, que leído muchísimas
veces y que cada vez que lo hago me conmueve y me sorprende como si fuera la
primera vez que lo leo; se trata de El mejor truco del abuelo que espero ustedes
conozcan , este libro para mi, es sin duda un libro acertado, donde desde el título,
las ilustraciones y la cadencia y ritmo de su texto nos permite a los lectores
ubicarnos en distintos lugares frente al tema de la pérdida de un abuelo, un abuelo
sabio y muy querido. El libro maneja algo que me parece importante, el abuelo
murió y no volverá, el abuelo sabía muchos trucos, y la nieta no entiende por qué
no sabe como no morirse, la niña de este abuelo descubre al final del libro algo que
muchas veces solemos decirles a los niños que viven una situación similar, es la
importancia de recordar a los que ya no están.
La telaraña, cuenta la historia de una bisabuela y una niña cuya relación es
entrañable; hablan el mismo idioma y miran con detalle el tejido de una araña,
cosas que por supuesto su abuela y su madre desconocen. La historia se ubica en
una realidad muy cercana a la actualidad, en donde las mujeres trabajan y por ello
no se pueden hacer cargo de la bisabuela por eso deciden que la bisabuela ya no
puede vivir sola y la llevan a una residencia de ancianos, donde muere
inmediatamente, cosa que la niña sabe perfectamente que va a ocurrir.
La abuela de arriba y la abuela de abajo, este el un libro bastante viejo que
trata la vida de una familia donde hay un abuelo, una abuela y en el departamento
de arriba del mismo edificio vive la bisabuela, con la que el bisnieto tiene una
afectuosa relación, El libro cuenta el momento en el que se muere, primero la
bisabuela y años después la abuela. Es un libro autobiográfico donde el autor, que
es el niño de la historia comparte con el lector este episodio de su vida.
La historia de la abuela Es un homenaje que le hace Carlos Pellicer, autor
mexicano, a su querida abuela ya muerta. El libro está lleno de nostalgia y
agradecimiento, para una abuela que como muchas, marcan profundamente la vida
de sus nietos.
Una casa para el abuelo, es un libro de publicación muy reciente en el que se
plantea de manera sencilla la costumbre de la cultura kuna (indígenas del noroeste
de Colombia que comparte frontera con Panamá), entierran a sus muertos en el
lugar sobre el cual se construye la casa donde vive la familia. “todos viven felices”.
No tengo ninguna experiencia con este libro que aun no pongo a circular, pero
me parece importante en este recuento de historias incluir esta en donde
claramente podemos pensar que nuestra concepción sobre la muerte pasa de
manera significativa por nuestras creencias y formación.
Mariíta no sabe dibujar es uno de los libros que quiero presentarle de
Monique Zepeda, autora mexicana a quien entrevisté sobre sus libros como parte
de la investigación que realicé en estos meses. Mariíta no sabe dibujar cuenta la
historia una niña que tiene un tío entrañable al que además, admiraba mucho
porque que era pintor y Mariíta no sabía pintar. El libro nos deja ver y sentir lo que
Marita-Monique siente por su tío y nos hace participe del dolor que le causa la
ausencia de él. Al final descubre que de una manera distinta ella también puede
pintar. Es otra historia autobiográfica, a través de la cual la autora pudo
“reconciliarse con el silencio que todos guardaron por la muerte de su tío y pudo
encontrar respuestas a través de la escritura.”
Quiero contarles que tuve la suerte de estar cerca del proceso de edición de
este libro, fui testigo del trabajo minucioso de Monique y del editor Daniel Goldin,
después de más de un año, de idas y venidas, de momentos muy difíciles, quedó
un excelente libro.
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Antes de pasar a otro tema quiero hacer mención de algunas de las muchas
cosas que Monique en la entrevista me compartió:
Por supuesto que le pregunté por qué dos de sus libros tratan sobre dos
muertes, muy distintas: la de su tío y la de una maestra que vive un intento de
suicidio (libro sobre el que me referiré más adelante). Ella me dijo que ambas
historias tienen que ver con sucesos reales de su infancia y que escribir sobre ellos:
“ha sido más sanador que muchos años de terapia”, escribiendo los libros ha
logrado desterrar los fantasmas que habían permanecido en ella, sin que siquiera
ella lo supiera. En sus propias palabras, escribir los libros ha sido sanador.
LA PREPARACIÓN DE LA MUERTE DE ALGUIEN QUERIDO
Nana Vieja, Este libro no sólo aborda la cercana ida de una abuela, sino que
es ella misma la que prepara a su nieta ante este eminente acontecimiento:
Además ella deja todo resuelto un día antes de irse. Por supuesto que la nieta se
entristece, porque entre ambas hay una gran amistad, pero la actitud de la abuela
le marca un camino, el final es abierto, así que a mi me asombra cómo este libro
para cada lector tiene un sentido distinto, sin embargo a todos conmueve.
Segunda tesis: cada vez soy más conciente que estos libros para niños y
jóvenes que hablan sobre la muerte, tocan con mucha facilidad fibras
íntimas de los lectores, de allí que una bibliotecaria de un colegio al estar
leyendo dentro de un seminario donde estábamos revisando libros infantiles, una
bibliotecaria intentaba controlarse para no llorar, después de haber leído este libro
y nos comentó, con la voz entre cortada, que cuando estaba leyéndolo se había
acordado de su hermana que había muerto hace a penas unos meses: Le parecía
un extraordinario libro y días después se los leyó a sus sobrinos..Por otro lado en
los talleres en el Estado de Querétaro, donde incluí exclusivamente libros sobre la
muerte, ocurrió que varios niños con sus madres recordaron y hablaron de la
pérdida de un abuelo o alguna persona cercana mayor después de haber leído Nana
Vieja.
En este libro es claro algo que me dijo Monique cuando la entrevisté:”la muerte
ordena todas las cosas”
Al tocar este punto pienso que quizás por eso se puedan encontrar libros
extraordinarios, sabios, que hablan de la preparación que tendríamos que hacer con
nuestros niños y nietos para que comprendan y acepten que algún día nos iremos,
estas historias, las más ejemplares provienen de otras culturas, no son
occidentales. Sin duda, para mi, un excelente ejemplo es Ani y la Anciana, una
historia de un grupo indio de los Estados Unidos, donde la abuela que está tejiendo
un telar le dice a Ani que cuando lo termine se irá por ello cree que es el momento
para que la niña aprenda a tejer. Tejer es para este grupo una tarea totalmente
designada a las mujeres, sobre todo a las respetables y admiradas abuelas quienes
se encargan de enseñar a sus nietas. Ani no quiere que su abuela se vaya, así que
en lugar de tejer ella desteje supuestamente sin que la abuela lo sepa, pero un día
la abuela le explica que así es la vida y la convence. Ani finalmente deja tejer a su
abuela, el lector cierra esta historia.
El círculo mágico nos cuenta de una abuela y su nieta quienes son las mejores
amigas, cuando la pequeña niña se iba a dormir escuchaba a los monstruos, su
papá le decía que tenía que ser valiente y su mamá que eran tonterías, sólo la
abuela le prometía que si los monstruos venían ella los echaría.
Ambas iban al círculo mágico, lugar donde pasaban el invierno las mariposas
monarcas. Al poco tiempo la abuela enfermó y quiso ir al círculo mágico con la niña,
ambas vieron la ida de las mariposas, entonces la abuela le dijo: “…las mariposas
se llevan las almas de los antepasados y los antepasados nunca se van del todo”. El
día que se fueron todas las mariposas la abuela murió
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Este es un libro donde están presentas las tradiciones de México y al final de la
historia llega el día de muertos, ponen una ofrenda los padres con su hija para la
abuela, y todos empiezan a acordarse de ella.
Como todo lo que nace es un libro que con muy pocas palabras e ilustraciones
de colores muy vivos marca el ciclo de la vida de los seres vivos, incluyéndonos a
nosotros y termina con una pregunta universal: y cuando ya no estemos ¿qué
pasará entonces? ¿Qué habrá después? Y la respuesta es: eso, nadie en el mundo
lo puede saber.
Tercera tesis, quizás sirvan estos ejemplos para plantear algo que yo creo es
muy poderoso en la literatura en general y muy especialmente en la infantil. Las
historias que se narran son historias que surgen de episodios personales, y
quienes las escriben primero, las escriben para ellos mismos.
Para los autores suele ser un misterio quienes son los lectores de sus libros y
que hacen estos con lo que leen, me consta que muchas veces la circulación de sus
libros les regala muy gratas sorpresas. De aquí mi cuarta tesis
Los libros son botellas que soltamos en el mar, con la conciencia y la
duda de no saber que ocurrirá con ellos. También son como piedras que
tiramos en el pozo
Parte de mi trabajo ha sido poner a circular los libros, en esta tarea he tenido la
oportunidad de percatarme el efecto que el libro causó en los lectores. Y cuando
tengo ocasión de compartir con los autores los comentarios y sentimientos de los
lectores sobre su libro, se perfectamente que estos se asombran de la multiplicidad
de lecturas y apropiaciones que los lectores han hecho cuando ellos los leen.
Hasta aquí he abordado el tema de la muerte de las personas mayores, donde
mostré solo algunos libros, por supuesto hay más me parece que este es un
indicador que plantea que este aspecto del tema podemos aceptar con mayor
tranquilidad y naturalidad, quizás, porque se piense que es normal que al llegar a
ser mayor, nos muramos.
LA MUERTE DE LA MADRE
No es fácil pequeña ardilla. Un libro por cierto español que trata sobre una
familia de ardillas formada por un papá, una mamá y un pequeño. Un día la madre
muere y el niño está tan triste y desesperado que parecería que jamás va a salir de
la tristeza. El padre no logra que la pequeña ardilla salga de su dolor y enojo, el
libro deja un poco en manos del lector, como, finalmente la pequeña ardilla
empieza a rehacer su vida sin la dolorosa ausencia de su madre.
Para mí, es el tiempo el que verdaderamente le ayuda a la ardillita a
transformar la ausencia y a sentir la presencia de la madre y a seguir su vida. Hay
un momento en el libro donde el papá le enseña a la pequeña ardilla la foto de sus
abuelos paternos, que también ya murieron, como si el padre buscando como
aliviar la pena del hijo(a), intentara que se diera cuenta que otros, también
familiares cercanos, muy cercanos también se hayan muerto.
Para mi sorpresa a los niños les gusta este libro, todavía no estoy muy segura si
es porque es un libro con excelentes ilustraciones y/o un buen manejo del tema, o
porque los personajes son muy agradables, o porque realmente sea un buen tema,
me gustaría mucho que me ayudaran a seguir investigando.
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Personalmente este libro me ha hecho pensar mucho, entre otras cosas porque
también soy madre y creo que yo como otras madres hemos pensado que no
tenemos “derecho a enfermarnos y ni se diga a morirnos” sobre todo cuando
nuestros hijos son pequeños.
Hasta ahora no he encontrado otro libro que aborde la muerte de los padres.
LA MUERTE DE LOS AMIGOS Y LAS MASCOTAS
Creo hablando de libros para niños no podían faltar las mascotas, las cuales
ocupan un lugar importante en la vida de los niños y para muchos de ellos, el
primer duelo que viven es justamente la pérdida de la mascota.
Los libros que seleccioné en este bloque son:
Yo siempre te querré
Sapo y la canción del mirlo
Los mejores amigos
Chao toto es un libro muy curioso, lo conozco desde hace dos años, cuando
participó en la selección de libros para las escuelas públicas de mi país. Es un libro
sin texto, originario de Argentina, cuyas únicas palabras son Chao y Toto, fue un
libro que nos costó trabajo descubrir, porque parecía muy simple, tuvo una suerte
parecida al de Mar, lo “salvamos” en el último momento y hemos descubierto que
verdaderamente es una maravilla, sobre todo porque desde niños muy pequeños y
de manera autónoma. Primero narran la historia siendo “fieles” a lo que muestran
las imágenes y luego pasan de manera natural a su propia historia. Chao Toto no
suele leerse una sola vez, se lee y se relee y se relee… no se porque motivos, pero
este es un libro que se comparte con otros, que sin que nadie lo diga, pasa de unas
manos a otras. Hoy tengo claro que este es un libro para hablar.
LA MUERTE DE UN HIJO
Después de haber abordado el tema desde las muertes de los abuelos o los
viejos que están muy cercanas al ciclo vital: nacer- crecer- desarrollarse- y morir,
hemos entrado a la muerte de alguien quien naturalmente debía de morir después
que nosotros ¿Qué ocurre?
Dicen en mi país que la muerte más dolorosa es la de un hijo, Eco, escritor
conocido, plantea que en nuestro léxico no existe una palabra para nombrar la
pérdida de un hijo, como si las hay para otras pérdidas, por ejemplo, si uno pierde
a sus padres es huérfano, si uno pierde a la esposa(o) es viudo…pero si muere un
hijo…., sirva de ejemplo un libro editado en España por la editorial Serrés de
Barcelona, el título es contundente El libro triste hace casi un año Poppi, la
editora me contó sobre él, me contó que quiso publicar un libro que fuera sólo eso:
un libro triste. No se si ustedes lo conocen pero este libro trata sobre un hombre
que cuenta que su hijo ha muerto, lo cuenta desde la experiencia real, por eso
nadie dudaría después de leerlo que ese padre existe y que ese sentimiento
profundo también, aunque los que no hemos pasado por ello, quizás no logremos
dimensionar lo que ocurre con los padres que viven estas experiencias.
DIFERENTES CULTURAS Y LA MUERTE
Por otro lado tenemos D de despedida un libro que con un realismo absoluto
gracias a las extraordinarias fotografías que forman parte integral de la historia,
nos cuenta como se despiden de una madre, que es también abuela, en una
comunidad Africana. Esta forma tan realista de tocar el tema no suele ser muy
común, sin embargo algo raro sucede, puedo decirles sin temor a equivocarme que
este libro les gusta mucho más a los adultos, que a los niños y queda para mi una
pregunta que aun no tengo respuesta ¿por qué?
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Este libro, a pesar de venir del otro lado del mundo y de tener algunas claras
diferencia de la celebración de día de muertos que tenemos en mi país, muchos de
nosotros, desde la portada, nos traslada al dos de noviembre en cualquier lugar de
México.
Día de muertos es un proyecto editorial muy interesante en donde los niños
purépechas, pertenecientes a una comunidad indígena del centro de mi país, narran
cómo viven ellos el día de muertos. A través del libro podemos comprender el
significado de esta fiesta y los rituales que son muy similares en diferentes
comunidades indígenas de México. Lo más significativo del libro es que es la mirada
de los niños.
EL SUICIDIO
El cuaderno de pancha, cuenta la historia de una niña que tiene como
maestra a una mujer joven, muy querida, la cual vive y enfrenta un intento de
suicidio. Este acontecimiento necesariamente la aleja de la escuela. (6) La
protagonista de la historia la busca para decirle que la extraña. Es una historia muy
bien contada que permite al lector acercarse a algo que no suele ser abordado en la
literatura infantil y es plantear abiertamente la pregunta: ¿tenemos derecho y/o
razones para decidir que ya no queremos vivir? Monique, de la que ya les hablé
anteriormente, me contó que también esta historia se basa en una experiencia de
su infancia y que quizás lo que más le impresiona es recordar como los adultos del
colegio evadieron permanentemente las razones de la ausencia de la maestra, a tal
grado que estuvo prohibido hablar de ello. Hoy ella tiene claro que cuando uno
guarda silencio ante experiencias de este tipo, la confusión se agranda y da más
miedo la confusión que la realidad.
Cuando le pregunté a Monique sobre la decisión de hablar o no hablar con los
niños sobre la muerte, ella me dijo: que cuando uno trata de “suavizar los hechos”
los niños dudan de su capacidad de entender y eso los daña profundamente.
Además agregó: el manejo que comúnmente se hace de la muerte nos lleva a que
ésta, sea recipiente de todas las inseguridades.
LA GUERRA Y LA MUERTE
El pequeño soldado. Si bien no encontré ningún otro álbum que trate el tema
de la muerte en la guerra, si me parece importante que existan libros que se
ocupen de hablar de ella y de la cantidad de gente anónima que muere en ella.
Y he dejado para el final, como postre:
EL HUMOR Y LA MUERTE. El tema del humor es algo en lo que creo
profundamente y reivindico de manera permanentemente.
En la literatura infantil hay libros verdaderamente humorísticos, aunque
también tengo que reconocer que no siempre las propuestas son tan finas e
inteligentes; sin embargo, se que a los niños les encanta porque tiene mucho que
ver con lo que ellos son.
Son dos ejemplos los que quiero mostrarles:
El cielo extraordinario libro donde los ángeles” perros” vienen por un perrito
que es la mascota de una niña, el perro consigue cinco minutos para explicarle a la
niña que tiene que irse. Los argumentos no la convencen, ella también quiere irse
con él, finalmente se va y desde el cielo observa lo que ocurre el la casa donde él
algún día vivió. Las ilustraciones son importantísimas en este libro, pues en ellas
recae el humor fino que tiene este libro.
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Francisca y la muerte es un cuento de la tradición oral que está presente en
diferentes países, narra la historia de Francisca quien tiene muchas y muy variadas
ocupaciones, la muerte viene a buscarla y aunque recorre los caminos por los que
anda Francisca, siempre llega cuando ella ya no esta, total que la muerte tiene que
tomar el tren de regreso, dejando a la mujer quien no tiene tiempo de morirse. En
la versión mexicana se acompaña de grabados excelentes.
Para cerrar mi intervención voy a mencionar el DIA DE MUERTOS EN
MÉXICO. Una fiesta nacional para la cual se llena el país de flores de color
amarillo. Es una fiesta en la que se detiene el tiempo para pensar y compartir con
los que ya no están un día cargado de recuerdos. Este día no se llora a los muertos
sino que se piensa en ellos. Y a los vivos nos es evidente que hoy estamos, para
ello se come pan de muerto, calaveras de dulce y los que tienen gracia escribiendo
nos escriben una calavera bien rimada.
Con esto quiero terminar mi intervención, reiterando mi compromiso de seguir
incursionando en el tema. Tengo la sensación que la literatura puede ser una gran
compañía en los momentos difíciles del duelo y una forma de vivir la muerte de otra
manera.
Muchas gracias.

3 comentarios:

  1. Felicidades por este trabajo, Eva. Te comento que trato ese tema en "Mi abuela tiene diez años". También en un cuento que ya conoces bien y en otro, aún inédito, que ya conocerás.

    Un cálido saludo. Elena

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  2. Hola, Eva. Mi nombre es Txabi y estoy ultimando mi tesis doctoral sobre el Tratamiento De la Muerte en el Álbum Ilustrado Infantil (1980-2008). Conozco buena parte de los libros que analizas y coincido con tus comentarios. Es una alegría encontrarme con otra "chalada" interesada en este tema. Tengo una lista de álbumes al respecto que seguro te interesa. Si quieres te la mando. Y una última pregunta, ¿has publicado algo al respecto? ¿Has realizado la tesis sobre este tema? Y si es así, ¿es posible hacerse con ella?
    Besos,
    Txabi

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  3. Eva que buen articulo!la descripcion que haces de los libros y la agumentacion me hace reflexionar al respecto. me da gusto contar en mi biblioteca personal con muchos de ellos. respecto al libro de Mar Cortina, el día que me lo leyeron en un curso. mis lagrimas brotaron sin parar esto fue un lunes y el viernes de esa semana mi padre murio era mayo de 2005. apartir de ese día lo busque por cielo mar y tierra y no lo consegui, le escribi a Mar y por fin en Alfinlibros lo tenian era julio de 2006. lo mande traer desde España y les compre un ejemplar a todos mis hermanos y es que mi padre era muy parecido al que describe MAr y ¡fumaba pipa!. tiempo despues en una visita a colofon en la venta del dia del niño ¡lo encontre! y bueno solo sonrei.
    gracias Eva un abrazo

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